domingo, 21 de julio de 2013

CAPITULO 1:

-      ¡HELEN O BAJAS YA O SUBO A TIRARTE DE LOS PELOS!
-      JODER NIAMH YA VOY
Y ahí estaba yo haciendo un intento de levantarme de la cama por quinta vez.
-      Helen, ¿todavía estas así? – me pregunto Niamh mirándome desde la puerta. Yo asentí. – pues me voy, aquí te quedas.
-      ¡ESPERA YA VOY!
Me comencé a vestir y no sabía que ponerme, *bien por mi* pensé.
Íbamos a ir a una prueba de trabajo, bueno Niamh iba a la prueba, yo solo iba a acompañarla.
Y baje.
-      ¿Así le gusta a la señorita? – le dije a Niamh mientras giraba sobre mí ya que ella me obligaba a ir mas arreglada.
-      Así perfecta, vámonos.
Niamh me agarro del brazo y tiro de mi hasta la puerta.
Condujo ella, porque según decía ella, ‘contigo algún día tenemos un accidente’ pero que se le iba a hacer si adoraba la velocidad.
Llegamos hasta el edificio y entramos, allí había una mujer detrás de una mesa que nos miraba de arriba abajo.
-      ¡Bueno días! – le dijo Niamh. Me dio un codazo para que yo dijese algo.
-      Hola. – le dije seca.
-      Hola, ¿Qué queríais? ¿no seréis unas fan locas no? – nos preguntó la mujer levantándose de la silla.
-      No, no, - le contesto rápida Niamh mientras ponía una de sus mejores sonrisas. – vengo por lo de la entrevista de trabajo de ayudante de estilista.
-      ¿Niamh Finn? – Niamh asintió. Yo estaba ahí como que sobraba un poco, pero con una sonrisa– pase por allí, Lou la está esperando. – Niamh me echo una mirada asesina a lo que yo me encogí de hombros.
-      Gracias. – le dijimos las dos a la vez con una de nuestras mejores sonrisas.
Niamh tiro de mi brazo en dirección hasta la sala donde nos dijo la mujer.
-      Me duele la mandíbula de sonreír. – le dije a Niamh, ella soltó una carcajada, sabía que estaba nerviosa pero se relajó un poco. Llegamos a la puerta. – bueno chambe, yo voy a estar aquí ¿vale? Veras que todo va a ir bien, no te preocupes. – ella asintió, le di un abrazo y entro.
Llevaba un rato dentro y no salía, me estaba poniendo nerviosa hasta yo así que me levante de los asientos que había allí y me puse a curiosear todo aquello.
Estuve andando un rato hasta que llegue a una sala donde todo eran instrumentos, y en el fondo vi un piano de cola, precioso; no me pude resistir me acerque.

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