(narra Niamh)
Después de que Harry
y Helen nos dejasen en casa lleve como pude a Niall al baño.
- Vamos Niall, tienes que darte una ducha fría –
dije empujando a Niall hasta el cuarto del baño.
Una vez que llegamos
le quite la camiseta, le desabroche los pantalones y se los quite.
- De lo demás te encargas tu – me gire para irme
pero Niall me agarró del brazo girándome y pegándome a él.
- Dúchate conmigo – me susurro al oído con la voz
ronca provocando que un escalofrío recorriera toda mi espalda.
No tardo ni dos
segundos en unir nuestros labios en un beso desesperado y rodeado de mucha
pasión.
Sus manos, que se
encontraba en mi espalda, bajo hasta el final de la camiseta el cual rodeo y
una vez que la agarro con fuerza tiro de ella hacia arriba para quitármela. Nos
separamos para terminar de quitármela del todo y reinaba un silencio perfecto,
lo único que se oía eran nuestras respiraciones entrecortadas.
Niall bajó sus manos
hasta el botón de mi pantalón el cual le costó desabrochar pero al final lo
consiguió.
Pateé los pantalones
y me los quite. Nos unimos en un nuevo beso muchísimo mas desesperado. Niall se
libró de mi ropa interior con una rapidez y facilidad increíbles y de sus bóxer
ya no había rastro.
Lo empuje hasta que
entro en la ducha sin dejar de besarnos, cerré la mampara y le di al agua fría
justo para que le cayese a Niall.
- ¡AHH! – yo me reí a carcajada - ¡ESTA CONGELADA!
– sacudió la cabeza debajo del chorro mientras yo seguía riéndome - ¿con que
esas tenemos ehh? – yo me pegue a la pared de la ducha asintiendo con la cabeza
entre carcajada y carcajada. Niall se acercó a mí con mirada diabólica.
- ¡No! – chille con una carcajada - ¡NO POR FAVOR!
– demasiado tarde, Niall me había cogido por los muslos y me había llevado hasta
el chorro de agua fría - ¡AHH! – ahora el que rio fue Niall.
- ¿A que esta fría? – se acercó a mí.
- Sí, pero yo no estoy borracha – le reclame.
- Yo tampoco – se encogió de hombros, se acercó a mí
y me abrazo – a ver, espera que la pongo en caliente – yo asentí sobre su pecho
mientras tiritaba.
Al ratito ya salía
caliente y al final nos duchamos juntos.
Salimos del baño y
Niall se puso unos bóxer y yo, ropa interior limpia y una camiseta de Niall.
- Ven Niall, que te voy a dar un café para que
mañana no te duela la cabeza – él se acercó a mí y me hizo pucheros.
- No quiero café… - lloriqueo – ya estoy bien – me
dijo mientras salíamos de la habitación. Seguí andando hasta que oí un golpe.
- ¿Niall? – me gire.
- Que me he chocado – yo me reí negando con la cabeza.
- Y luego dices que estas bien, - me puse detrás de él y empecé a empujarlo -
¡vamos tira! – él se reía.
Llegamos a la cocina
y Niall se sentó en un taburete mientras yo le preparaba un café. Lo acabe y se
lo di sentándome en frente de el en la mesa.
Estábamos en
silencio mirándonos el uno al otro, lo único que se oía era el tic tac del
reloj de la cocina.
Cuando acabo se levantó
y llevo la taza al fregadero.
Se acercó a mí, me gire
en el taburete para quedar frente a frente de él y él se puso entre mis
piernas.
- Vámonos a dormir, por favor… - me abrazo por la
cintura y escondió su cara en mi cuello – tengo sueño – lloriqueo como un niño
chico.
- Venga, vamos… - me iba a bajar del taburete pero
cuando me quise dar cuenta Niall me tenía agarrada por los muslos y rodee su
cintura con mis piernas.
Llegamos hasta la
habitación, me baje de Niall, abrimos la cama entre los dos, y nos metimos
dentro. Use el pecho de Niall como almohada y cuando me quise dar cuenta ya
estaba frito. Deposite un pequeño beso en su pecho y caí en los brazos de
Morfeo.
|A la mañana
siguiente|
(narra Helen)
Me levante con un
dolor de cabeza terrible, mareada y sola. Me incorpore y empecé a frotar mi
cabeza con la mano.
- ¿Harry? – lo llame mientras intentaba abrir los
ojos.
- ¡Hola! – me chillo apareciendo por la puerta.
- No chilles – le recrimine en un susurro. El rio
débilmente. Se sentó a mi lado e inconscientemente apoye mi cabeza en su
hombro.
- Helen, tienes que hacer la maleta nos vamos esta
tarde – yo asentí sobre su hombro mientras volvía a cerrar los ojos – venga
Helen, despierta… - Harry me agarro de la cara obligándome a que lo mirase y
abriese los ojos – preciosa, vamos, te tomas una pastilla, desayunas y te ayudo
a hacer la maleta – yo asentí sobre sus manos y Harry me dio un beso en la
frente.
Me levante de la
cama con ayuda de Harry, que al final acabo cogiéndome con los recién casados porque
decía que iba muy lenta.
- A ti te gusta cogerme ¿verdad? – el me sonrió
con los labios juntos y asintió – estás loco, si peso mucho.
- Tu sí que estás loca – los dos reímos pero al
momento nos tape la boca con mis manos por mi dolor de cabeza.
Me sentó en un
taburete y se puso a preparar algo.
- Toma – me dio una pastilla y un vaso de agua.
- Harry… - vacile.
- Dime – se giró hacia la encimera y siguió
haciendo lo que estuviese haciendo.
- No soy capaz de tragarme las pastillas – se giró
hacia mí – pero, si miras en ese cajón hay sobres – le sonreí como una niña
chica e hizo justamente lo que le dije.
Me fue a dar el
sobre pero cuando lo iba a coger lo echo para atrás uniendo nuestros labios en
un beso corto pero con nuestras lenguas en contacto.
Y ahora sí que me
dio el sobre, me lo tome, y después de poner mi cara de estreñida por lo malo
que estaba, Harry me dio una taza con cola cao y tostadas.
- Muchas gracias – dije yendo hacia la habitación
con Harry.
- ¿Por? – me miro curioso mientras entrabamos por
la puerta.
- Por cuidarme… - agache mi cabeza. Harry se acercó
a mí, elevo mi cara y me dio un beso en la punta de la nariz.
- Preciosa, no me tienes que dar las gracias, lo
he hecho encantado – yo asentí – venga vamos, que hay que hacer tu maleta.
Antes de nada me metí
en la ducha y me vestí (http://www.polyvore.com/helen_con_24/set?id=94824112 ) por que según Harry iríamos al piso de los
chicos a comer y de ahí nos iríamos al aeropuerto.
Terminamos la maleta
y después de sentarnos los dos encima de ella conseguimos cerrarla.
- ¿Para que llevas tanta ropa? – me pregunto Harry
cuando nos pusimos de pie y nos quedamos mirando fijamente la maleta.
- Por si acaso, - lo mire a él – a no todos nos
llevan la ropa – me burle con una sonrisa en mis labios.
- No me la llevan toda la ropa, solo la de los
conciertos, la demás la llevo yo – yo asentí.
- Aun así, ya te quitan un peso – los dos reímos.
- De todas maneras…- vacilo-no entiendo por qué
llevas tu almohada.
- Porque mi almohada es mi almohada, sin ella no
duermo en condiciones - me encogí de hombros - si alguno de los dos me falta no
duermo bien - Harry se rio a carcajada.
- ¿Y cuál es la otra cosa que no te puede faltar
para dormir bien? – me miro mientras seguía riéndose.
- Tu – me agache, agarre la maleta y tire de ella
hasta la puerta - ¿nos vamos? – lo mire con una sonrisa en mi rostro.
- ¿Yo? – preguntó incrédulo. Yo asentí
pesadamente.
- Si, Harry tu – me reí - ¿nos vamos ya o no? – a él
se le formó una sonrisa de felicidad increíblemente grande, se acercó a mí,
agarró mi mano, entrelazo nuestros dedos y comenzó a andar moviendo nuestras
manos a lo Heidi que pasea por el campo a lo que no pude evitar una carcajada.
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