domingo, 9 de febrero de 2014

CAPITULO 50:

Incline un poco mi cabeza hacia arriba uniendo nuestros labios, no podía esperar más, nuestros labios se unían desesperadamente con pasión y lujuria mientras nuestras lenguas libraban la tercera guerra mundial.
 Nos separábamos, cogíamos aire y nos volvíamos a unir en un nuevo beso.
Harry comenzó a subir mi camiseta por un lado dándome a entender perfectamente lo que quería. Arquee mi espalda para darle más facilidad para subirla, luego no separamos, subí mis brazos y me termino de quitar la camiseta por completo.
Mis manos en vez de volver a su nuca bajaron hasta el dobladillo de su camiseta para tirar de ella y librarnos de ese trozo de tela que sobraba.
Harry rozo débilmente mi costado con sus dedos, como si temiese romperme, subió hasta la tiranta de mi sujetador y empezó a bajar lentamente la tiranta por mi hombro. Dejo mis labios y se dedicó a dejar pequeños besos de bebe por donde pasaba la tiranta. Arquee mi espalda de nuevo dándole a Harry más facilidad para desabrocharme el sujetador. Se puso de rodilla entre mis piernas, se incorporó un poco y deslizo el sujetador suavemente para tirarlo por la habitación en cuanto terminase.
Enrolle mis piernas en su cintura y tire de él provocando así que cayese encima mía. Nuestros pechos se rozaban mientras nuestros labios y nuestras lenguas se volvían a unir en una nueva lucha.
Pasee mis manos por los abdominales de Harry mientras el bajaba a mi cuello.
Llegue hasta su cinturón y empecé a desabrocharlo con lentitud y delicadeza mientras Harry me dejaba una marca. Subió hasta mi oreja y mordió el lóbulo de está provocando así que de lo más interno de mi garganta saliese un leve gruñido.

-      Mia… - susurro en mi oído para acto seguido volver a mis labios.

Termine de desabrocharle el cinturón y con él, también el pantalón, dejando a la vista una pequeña parte de sus bóxer negros.
Nos separamos y mire hacia abajo con una sonrisa pícara en mis labios y comencé a bajar los pantalones hasta que la longitud de mis brazos me permitió.
Harry soltó una carcajada ahogada y me agarro los brazos para llevarlos encima de mi cabeza agarrando mis manos y entrelazando nuestros dedos.

-      Tranquila preciosa… - susurro sobre mis labios.

Soltó mis manos y con un par de pateos se terminó de quitar los pantalones para quedarse solo en bóxer.
Bajo sus manos por mi barriga produciendo que la encogiese cosa que hizo sonreír a Harry. Desabrocho el botón de mi pantalón mientras me miraba y se relamía los labios. Subí mi cabeza hacia arriba y uní nuestros labios en varios cortos besos pero con nuestras lenguas en contacto.
Apoyando mis pies en la cama eleve la cadera para que Harry terminase de quitarme los pantalones.
Volvimos a unirnos en un beso en el que nuestros labios se deslizaban sobre los del otro y nuestras lenguas se encontraban desesperadamente.
Harry comenzó a bajar el lateral de mis bragas separándose de mis labios, no sin antes, atrapar su labio inferior entre mis dientes y hacerlo soltar un gemido ahogado.
Termino de quitarme esa prenda de ropa que, en esos momentos, molestaba y al igual que el había echo también comencé a bajar el lateral de sus bóxer.
Nos encontrábamos piel con piel, completamente desnudos para, finalmente, convertirnos en uno.
Enrolle mis piernas en su cintura, Harry escondía su cara en mi cuello mientras ambos soltábamos gruñidos y gemidos de lo más profundo de nuestras gargantas.
Íbamos lento, disfrutando el uno del otro. Harry subió su cabeza provocando que ambos nos mirásemos a los ojos demostrando cuando nos queríamos.
Mis dedos correteaban en la espalda de Harry y en alguna que en otra embestida le clavaba las uñas o le arañaba a lo que el soltaba un gruñido.
Observe el rostro de mi novio; gotas de sudor recorrían su frente provocando así que algunos rizos se le pegasen a esta, sus ojos estaban más verdes que nunca demostrando su felicidad, de sus labios salía la sonrisa más sincera que jamás había visto formando así, en sus mejillas, esos preciosos hoyuelos. Subí mis manos hasta ellos y se los achuche. Harry, con la respiración entrecortada agarro mi mano que se encontraba en su mejilla y entrelazo nuestros dedos llevándola hasta lo alto de mi cabeza.
Ambos apretamos la mano del otro llegando así a la cumbre.
Harry salió de mí despacio y sin prisa, deposito un corto beso en mis labios pero con nuestras lenguas en contacto.

-      Te amo pelo escarola – ambos sonreímos mientras Harry rozaba nuestras narices provocando así un beso de esquimal.
-      Te amo preciosa – deposito un dulce beso en mi frente y se dejó caer a mi lado.

En la habitación solo se oían nuestras respiraciones entrecortadas.
Me puse de lado mirándolo hasta que se dio cuenta y también se puso de lado mirándome a los ojos. Ambos teníamos sonrisas de tontos en nuestra cara.

-      ¿Estás bien? – me pregunto Harry en un susurro. Yo asentí.
-      Peeerfectamente, ¿y tú? – asintió y acercando nuestros rostro deposito un corto beso en mis labios.

Nos quedamos así mirándonos hasta que mi móvil sonó. Un whatsapp. Me levante y lo busque mientras arrastraba la sabana cubriéndome el cuerpo.

[HELEN, llevo horas llamándote, ¿Dónde estáis?, bueno, que ya hemos terminado de cenar, espero que hayáis cenado. Buenas noche y ¡descansad! HAHAHAHAHA. Te quiero]

 Harry vino por detrás, note su respiración en mi nuca. Rodeo mi pecho con sus brazos y me obligo a que soltase la sabana quedando completamente desnuda ante él.
Con sus manos en mi cintura hizo que me girase y me agarro la cara con sus manos en mis mejillas mientras que con mis manos sostenía mi móvil. Tenía el ceño fruncido.

-      Eres PER.FEC.TA – señalizo rozando nuestras narices – no te cubras – sonrió – bueno, no te cubras conmigo, solo yo puedo disfrutarte – ambos soltamos una carcajada que callamos uniéndonos en un corto beso pero con un roce entre nuestras lenguas.
-      Era Niamh que si habíamos cenado – ambos reímos a carcajada.
-      Se podría decir que si – Harry paso sus manos de mis mejillas hacia mi cintura y bajo hasta mi trasero el cual apretó provocando que yo gruñese.
-      ¡HARRY! – le di un manotazo a lo que él puso pucheros y yo roce levemente sus labios con los míos poniéndome de puntillas.
-      ¿Quieres que pidamos algo? – me pregunto ahora preocupado. Yo asentí.
-      Vale, mientras me voy a duchar ¿vale? – el asintió y tras darme un beso en los labios me metí en el cuarto de baño.

Me duche, dejando que las gotas de agua caliente resbalaran por todo mi cuerpo.
Salí de la ducha y me envolví en una toalla y me mire en el espejo. Con mi mano quite un poco de vapor que se había incrustado en el espejo y empecé a cepillarme el pelo.
Incline mi cabeza y vi la marca que Harry me había dejado antes. La roce débilmente con mis dedos y cuando me quise dar cuenta Harry estaba rodeando mi cintura y estaba depositando un pequeño beso en la marca.

-      Ya está aquí la comida – susurro.
-      Vale, me pongo algo y salgo – el asintió y salió del cuarto de baño.

Me puse la ropa interior que había traído y una de las cuantas camisetas que le había robado a Harry para dormir.
Harry estaba sentado en el borde de la cama con un bóxer puesto y un carrito delante lleno de bandejas.
Me acerque a él, me subí a gatas por detrás, pase uno de mis brazos por su cintura y el otro por su hombro y uniendo mis manos deposite un beso en su mejilla dejando caer todo mi pelo para un lado.

-      Hola… - le susurre.
-      Señorita, aquí tiene usted su cena – no me preguntéis como lo hizo porque no me di cuenta ni yo, la cosa es que me encontraba en su regazo sentada de lado mientras Harry me hacía cosquillas.
-      ¡PARA PARA, POR FAVOR! – seguí riéndome a carcajada y alguna que otra vez abría los ojos para ver la cara de felicidad de Harry.
-      Paro si hacemos una tregua – me contesto con una sonrisa maliciosa.
-      ¿Cuál? – le pregunte curiosa.
-      Yo paro si me prometes que lo nuestro va a ser para siempre, que no te vas a alejar de mí, que por mucho que nos enfademos siempre vamos a tener buenas reconciliaciones, que nunca vamos a cambiar la manera de sonreírnos, de mirarnos, y de hacernos reír con nuestras tonterías – me miro con una sonrisa de felicidad en la cara – que no vamos a ser capaz de dormir cómodos si el otro no está a tu lado abrazándote – se acercó a mi rostro – que tus besos y tu cuerpo siempre serán para mí, - nuestros labios ya se rozaban - ¿aceptas? – una lagrima rodo por mi mejilla.
-      Dime donde tengo que firmar – le conteste y el acabo con la poca distancia que nos separaba para unirnos en el beso perfecto.
-      Helen Morrisey, he de confesarte, que estoy completamente enamorado de ti – otra lágrima.
-      Joder Pelo escarola, yo también estoy completamente enamorada de ti, hasta lo más profundo de mis huesos – hundí mis manos en sus rizos y nos volvimos a unir en un nuevo beso rodeado de dulzura, ternura, y claramente, amor.

Como siempre me volví a perder en sus ojos en el instante en el que abrí los ojos y vi ese verde mirándome fijamente mientras su sonrisa marcaba más que nunca sus hoyuelos hasta que mi barriga hizo su aparición.

-      Anda vamos a comer – dijo Harry entre carcajadas. Yo asentí pero en mi intento de sentarme a su lado me frunció el ceño y apretó su agarre en mi cintura haciendo que quedase encima de él – no – me dijo serio.
-      Eres un cabezón – me pego más a él y me dio un beso en la mejilla.

(narra Niall)

Llegamos al hotel y después de darnos las tarjetas de cada habitación subimos hasta la planta con Harry y Helen, los cuales estarían en la misma planta que nosotros.
Entramos en la habitación, dejamos la maleta en el suelo y nos sentamos al borde de la cama.

-      Tengo hambre – le susurre a Niamh la cual soltó una carcajada cuando se lo dije.
-      Me ducho y vamos a cenar ¿te parece? – yo asentí sonriente y acercando mi rostro al suyo le di un corto beso en los labios.
-      ¿Me puedo duchar contigo? – a ella se le escapo una sonrisa y asintió sobre mis labios.

Fuimos al cuarto de baño y nos duchamos entre risas, besos y caricias.
Salimos del cuarto de baño y mientras me ponía mi bóxer pude observar como Niamh se ponía la ropa interior negra y de encaje.
Me acerque a ella y la rodee por la cintura por detrás ya que me estaba dando la espalda.

-      Tú no quieres que durmamos esta noche ¿verdad? – le susurre mientras mechones de su pelo mojado rozaban mi rostro.
-      Puede… - en el reflejo del espejo que teníamos en frente pude ver como se mordía el labio inferior mientras se formaba una sonrisa pícara en sus labios. Con mis manos en su cintura la gire quedando frente a frente. Ella coloco sus manos en mis brazos.
-      No me tientes, no me tientes… - ella rio y después de depositar un corto beso en mis labios se separó y siguió vistiéndose, preciosa como siempre (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=96227893&.locale=es)

Terminamos de vestirnos y bajamos hacia el vestíbulo del hotel donde nos encontramos con Eleanor y Louis.

-      ¿Vais al restaurante? – nos preguntó Eleanor. Ambos asentimos con la cabeza.
-      ¿Y los demás? – le pregunte a Louis mientras observábamos como Eleanor y Niamh se adentraban en el restaurante.
-      Zayn no cogía el teléfono – nos miramos a los ojos.
-      Está dormido… - dijimos los dos a la vez y a lo que no reímos mientras comenzamos a andar hacia el restaurante.
-      Liam decía que se iba a pedir la comida para que la llevasen a su habitación, y ni Harry ni Helen cogían el teléfono – ambos nos encogimos de hombros y continuamos nuestro camino.
-      Bueno esta - empezamos a buscar a Eleanor y a Niamh con la mirada y la encontramos cuando ambas levantaron los brazos.

Nos sentamos, pedimos y después de cenar decidimos subirnos a las habitaciones. Íbamos en el ascensor y Niamh no paraba de llamar a Helen.

-      Niamh, no creo que te lo vaya a coger… - le quite el teléfono y colgué – tranquila, seguro que está bien, esta con Harry por dios, no permitiría que ni una mísera mosca la tocase – ambos reímos pero al momento me arrebato el móvil.
-      Bueno, le voy a dejar un whatsapp por lo menos – yo asentí mientras ella tecleaba.

El ascensor paro antes de llegar a nuestra planta, Niamh que estaba distraída escribiendo en el móvil salió disparada pero la agarre y la metí de nuevo en el ascensor y detrás de ella entro un hombre más o menos de unos 40 años que no dejaba de recorrer a Niamh con la mirada.

-      Buenas noches preciosidad… - le rozo el mentón a Niamh a lo que ella levanto la vista y se encontró con “eso” echándose hacia atrás.
-      De buenas nada, esta preciosidad está conmigo asique tus manos quietecitas – escondí a Niamh detrás mía y ella se aferró a mi camiseta por detrás.
-      Bueno, bueno tranquilo, solo quería pasar un buen rato… - me dijo el hombre levantando las manos.
-      ¿Con que un buen rato eh? – lo mire con una ceja levantada - pues si quieres pasar un buen rato te lías con la puerta pero a mi novia la dejas en paz – oí como Niamh reía por lo bajini cosa que me alegro. Llegamos a la planta y Niamh y yo salimos abrazados, ella rodeando mi cintura con sus brazos y yo la suya con uno de sus brazos.

Llegamos a la habitación y una vez que cerramos la puerta Niamh estallo a carcajadas contagiándomela a mí.

-      ¿De qué te ríes? – dije entre carcajadas ahogadas.
-      ¿Con la puerta Niall? – volvió a reír a carcajada.
-      A sido lo primero que se me ha venido a la mente – me senté en la cama y me cruce de brazos.

Niamh se acercó a mí, descruzo mis brazos, se sentó a horcajadas encima mía y dejo mis manos en sus caderas. Se acercó a mi juntando nuestras frentes.

-      Gracias… - susurro ella con una sonrisa.
-      ¿Por qué? – pregunte curioso.
-      Por alejar a ese tío, aunque sea dándole ideas de un depravado sexual – solté una carcajada y la pegue completamente a mi apretando mi agarre en su cintura.

-      No, si te parece, dejo que manosee a MI novia – le dije encogiéndome de hombros. Nuestros labios se rozaban – eres mía, sola, única y exclusivamente mía y al próximo que se te acerque con intenciones que no sean estrecharte la mano le quito los puntos del carnet de padre - le susurre a lo que ella sonrió y con sus manos en mi nuca nos unió en un beso en el que nuestros labios encajaban a la perfección y nuestras lenguas se acariciaban dichosas.


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