viernes, 20 de septiembre de 2013

CAPITULO 13:

(narra Niamh)

Me levante con una sonrisa tonta, pero estaba sola en la cama, aun así pude ver la ropa de Niall alrededor de la cama por lo que sabía que no se había ido.
Me puse la ropa interior y la camiseta de Niall que me llegaba por debajo del trasero y fui hacia la cocina, conociendo el apetito de Niall no me extrañaría nada que estuviese ahí.

-      Buenos días – no me equivoque ahí estaba el. Me acerque por detrás y lo rodee con mis brazos por la cintura depositando un beso en su espalda ya que estaba solo en bóxer.
-      Buenos días princesa. – se giró, me agarro de la cara con una espátula en una de sus manos y me dio un corto beso en los labios. Se volvió a girar y yo me separe de él y me senté en la encimera y balancee mis pies como una niña pequeña. - ¿Cómo has dormido?
-      Estupendamente – me miro y yo le guiñe un ojo acompañado de una sonrisa. Se acercó a mí y se posiciono entre mis piernas. Bajo la mirada y lo obligue a que me mirase. - ¿Qué pasa?
-      Te hice mucho daño ¿verdad? – me dijo mirándome con una mirada de preocupado, con esos ojos azules en los que me perdía con facilidad.
-      Un poco… - agacho la mirada pero lo agarre del mentón e hice que me volviese a mirar. – pero… volvería a repetir esa noche mil y una vez si siempre es contigo. – nos fuimos acercando hasta que nuestras narices se rozaron.
-      No sé cuántas veces te lo he dicho ya pero… te quiero, me encantas, te adoro… - lo calle acabando con la distancia que nos separaba.
-      Creo que me lo has dicho unas cuantas veces pero no pares, que me gusta mucho… - nos volvimos a besar.

Nos sentamos a desayunar, Niall había preparado el desayuno… eso explicaba lo de la espátula.

-      Oye, ¿y Helen? – le pregunte a Niall mientras me metía un trozo de tortita en la boca.

 (narra Helen)

Me levante en una cama que no era la mía, mire a mi alrededor y me encontraba en una habitación de hombre, y por lo que pude observar en las fotos era de Niall.
Me puse a pensar y lo último que recuerdo es quedarme frita en el coche de Harry que me traía para acá.
Me peine “medianamente” y salí de la habitación en busca de alguien que me explicase como llegue del coche de Harry hasta aquí.
Fui hacia la cocina y allí estaba Louis desayunando.

-      ¡LOUIS! – escupió todo el café en la cara de Zayn.
-      ¡PEQUEÑA! ME HAS ASUSTADO – no era capaz de parar de reírme.
-      Gracias Helen eh… -me dijo Zayn, me acerque a él y le di un beso en la mejilla.
-      Lo siento, no era mi intención… - volví a echarme a reír. – bueno, ¿alguien me explica como he llegado del coche de Harry a la cama de Niall?
-      Eso te lo explico yo preciosa – Harry estaba detrás mía, apoyado en el marco de la puerta.
-      Pues ven aquí, te sientas y me lo explicas mientras desayuno que tengo hambre. – me gire y le hice señales con la mano.
-      Venga Helen, que te he hecho tostadas – me dijo Louis con un delantal puesto, un plato y echándome tostadas a punta pala en un plato y café en una taza.
-      ¡NO ME ECHES CAFÉ QUE NO ME GUSTA! – el paró.
-      Y que quiere la señorita, ¿Leche? – yo asentí como una niña pequeña y me senté en un taburete, que como eran altos no me llegaban los pies al suelo y empecé a balancearlos.
-      Me tratas como si fuese tu hija… - le dije a Louis.
-      No te quejes, que a ti te gusta… - todos reímos a carcajadas y yo le di un beso en la mejilla a Louis.
-      Bueno, empieza a largar – mire desafiante a Harry, pero claramente una no puede intimidar a nadie con un bigote de leche encima de los labios. Sin darnos cuenta estábamos solos ya que Louis y Zayn se habían ido ya que como era su día libre habían quedado.
-      Pues nada, que por fin el irlandés se dignó a ir y pedírselo a Niamh y al único que consiguió despertar fue a mi así que fui a por ti para que ellos tuviesen la casa para ellos solos pero cuando veníamos para acá te quedaste frita en el coche y, personalmente, puedo corroborar que tienes un sueño profundo así que te cogí y te traje a la cama de Niall para que durmieras más cómodamente. -  me guiño un ojo.
-      ¿Me cogiste? – seguía con mi cara de “:o” – pues, gracias. – le sonreí y le pegue un bocado a la tostada. Harry se me quedo mirando. - ¿tengo algo?
-      Si, aquí.- y se señaló el un poco más abajo del labio inferior. Me di con una servilleta.
-      ¿Aquí? – el negó con la cabeza y entre risas se levantó y se acercó a mí. Yo me gire en el banco para quedar enfrente de él.
-      Aquí… - paso su dedo gordo por donde tuviese lo que sea, pero en vez de alejarse se quedó ahí, mirándome a los ojos, acercándose poco a poco hasta el punto de que nuestras narices compartían el mismo aire.
-      Bueno… ups. – Liam acababa de aparecer por la puerta. Yo me gire y Harry se sentó en su sitio.
-      Buenos días Liam.-  me levante y le di un beso en la mejilla.
-      ¿Qué haces aquí? – me pregunto con una sonrisa.
-      Pues que Niall ya se ha lanzado y me echaron de casa – reímos los dos mientras Harry nos observaba desde su sitio. – bueno chicos, me voy a vestir y duchar. – antes de salir por la puerta dirigí mi vista hacia Harry que estaba serio y con la mandíbula marcada.


Me fui de ahí y cuando llegue a la habitación de Niall me senté en la cama y empecé a recapacitar lo que acababa de pasar. Todavía tengo el corazón a mil, todavía respiraba con dificultad, todavía estaba como mareada, todavía me temblaban las manos y todavía podía sentir ese hormigueo por mi barriga que hace unos minutos se producían al haber tenido a Harry tan cerca.

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