domingo, 1 de septiembre de 2013

CAPITULO 8:

(narra Harry)

Esa noche Liam y Niall no durmieron en casa, la pasarían en casa de las chicas. Y pensando en los reyes de roma, por la puerta asoman.

-      ¡Hola! – entraron los dos más que sonrientes. – las chicas se vienen a comer, ¿os molesta?
-      Para nada – contesto Louis. - ¿Dónde habéis dormido?
-      Pues yo con Niamh y Liam con Helen – contesto Niall – aunque Liam, no ha practicado eso mucho de dormir esta noche.
-      ¿te has acostado con Helen? – me gire sorprendido, ¿celoso? Que haga lo que quiera, aunque esas ganas de pegarle a Liam no me la quitaba nadie. El solo asintió serio y le dio un golpe a Niall.
-      ¿pasa algo? – pregunto mirándome con una mirada desafiante.
-      No, solo que no se… bueno es igual, - me levante y me fui a mi habitación.

Me tumbe en la cama bocarriba y cerré los ojos hasta que sentí como llamaban a la puerta.

-      ¿Puedo? – era Louis.
-      Si pasa.
-      ¿Estás bien?
-      Pues no lo se, porque por un lado no dejo de pensar en la chica que canto y como será pero por otra parte, no veas las ganas que tengo de pegarle a Liam por haberse acostado con Helen.
-      Ay… el amor…
-      ¡QUE AMOR NI QUE LECHES! – me incorpore. – a una ni la he visto en persona y con la otra lo único que he hecho ha sido intercambiar tres palabras ¿amor?, para nada.
-      Si ya… ya verás tu… bueno me voy a cambiar, si necesitas algo Hazza me avisas – yo asentí y volví a tumbarme cerrando los ojos.

(narra Liam)

La mejor noche de mi vida, lo dicho, Helen era un torbellino, me traía loco y solo la conocía de cuando ¿dos días?

-      Entonces… ¿te has acostado con Helen? – me pregunto Zayn cuando subí a la habitación a cambiarme.
-      Aja – conteste mientras cogía la ropa del armario.
-      Pero… ¿tú sientes algo por ella? – me pregunto sentado desde la cama.
-      Pues… no se… es que nunca me había pasado esto y no se…
-      Bueno, ya te aclararas compañero, me voy a preparar para la comida.
-      Sí, yo también.

Me duche, me vestí y como fui el primero en terminar de prepararme pues me senté en el sofá a esperar.

(narra Helen)

-      NIAMH – le chille desde mi habitación - ¿ARREGLADA?
-      MEDIANAMENTE – me contesto.
-      ¿TACONES?
-      SI
-      NO QUIERO… - dije lloriqueando como una niña chica.
-      VENGA HOMBRE, UN ESFUERZO.
-      ME LA DEBES
-      VALE – y me dio un aplauso, no hay quien nos entienda.

Al final, después de horas frente al armario me decidí (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=88941323&.locale=es ) y fui al salón donde me encontré con Niamh.

-      Fiu, fiu – le dije cuando la vi. (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=88941919&.locale=es )
-      Anda calla y vámonos. – me agarro del brazo y  tiro de mí.

Decidimos que conduciría yo porque Niamh no estaba muy segura de hacerlo con los tacones *ventajas de llevar cuñas já* pensé y reí a carcajada.

-      ¿Qué pasa? – me pregunto Niamh
-      Nada, nada, - sin darme cuenta habíamos llegado.- aquí es ¿no? – ella asintió y yo aparque.

Justo cuando llegamos entraba el pelo escarola, Harry.

-      ¡Pelo escarola! – le chille a lo que él se giraba hacia nosotras, la verdad, me perdí en sus ojos color verde.
-      Que me llamo Harry – me recrimino.
-      Ya, pero me gusta llamarte así. – le sonreí y el negó con la cabeza mientras sonreía formándosele unos hoyuelos en sus mejillas.
-      ¡Anda mira, que monos! – le pinche en los hoyuelos, estábamos entrando en el restaurante. Niamh y el rieron a carcajada, el levanto la vista mirándome frente a frente y nada, que me volví a perder en ese verde intenso proveniente de sus ojos. – eh… bueno vamos con los demás. – era la primera vez que un hombre me intimidaba tanto.

Llegamos con los demás, ya que estaban allí todos, y Liam se levantó de la mesa, vino a mí y me dio un corto beso rodeando mi cintura.

-      Umm… te he echado de menos… - me susurro rozando mis labios.
-      Emmm… bueno vamos a sentarnos ¿no? – me separe de él, le sonreí, tire de su mano y me senté.


Todos me miraban extrañados, menos Niamh que negaba con la cabeza y bajaba la mirada.

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