sábado, 23 de noviembre de 2013

CAPITULO 41:

Estábamos todos riéndonos, abrazándonos, yo ya me había abrazado con Niamh como unas cien veces más o menos cuando oí su llanto. Salí corriendo hacia él y lo cogí entre mis brazos.

-      Pequeñín… - le susurre - ¿sabes? En dos días ya daría mi vida por ti – acerque su rostro al mío y roce nuestras narices. Al momento sentí como unas manos rodeaban mi cintura.
-      Chiquitín ¿Cómo estás? – le dijo Harry tocándole la nariz a lo que como respuesta el niño abrió la boca en una sonrisa – espero que de mayor no hagas muchas locuras ehh…

Al final se separó de mi para poder coger al niño y empezar a lanzarlo por el aire. Al principio mi madre se asustaba y le chillaba seguido de una colleja pero se acabó acostumbrando.

-      Pues al final hoy no ha habido concierto… - dijo Liam mientras comíamos las pizzas que Niall había pedido.
-      Es igual – dijo Louis encogiéndose de hombros – hemos movido el concierto de hoy a mañana – me guiño el ojo – así que mañana concierto – todos reímos.

Al momento llegaron Eleanor y Perrie que vinieron corriendo a abrazarme, al pequeño y a Harry.

-      A mí no me abracéis que aquellos de allí – señale a Louis y a Zayn que observaban de pie con sus manos en sus bolsillos – se han enfrentado a mi padre – Perrie se lanzó corriendo a los brazos de Zayn el cual la recibió felizmente.

(narra Eleanor)

En cuanto Helen dijo eso me gire para encontrármelo con su sonrisa, mirándome directamente a los ojos y con sus manos en los bolsillos. Salí corriendo hacia él.

-      ¡¿PERO TU ERES TONTO?!  - le dije dándole una colleja - ¿¡COMO SE TE OCURRE?! – él se encogió de hombros mientras seguía mirándome con una sonrisa a la vez que mis lágrimas estaban amenazantes. - ¿¡Y SI TE MATA?! ¿¡QUE HAGO YO SIN TI?! – la lagrima resbalo por mi mejilla.
-      Bueno, estoy aquí, vivito, ¿me va a besar ya la señorita? – me dijo aun con una sonrisa.
-      ¿¡QUE SI TE VOY A BESAR?! YO TE MATO, YO TE MA… - me callo agarrándome por la cintura atrayéndome a él y uniendo nuestros labios en un beso muy dulce. Durante el beso subí mis manos hasta su nuca profundizando más el beso. Nos separamos por falta de aire mientras yo lloraba en silencio. Louis me limpio las lágrimas – no vuelvas a hacerte el valiente que te mato, ¿me has entendido?, te mato… - volvió a limpiarme las lágrimas que volvieron a salir.
-      Shhhhh – junto nuestras frentes – ya, no llores más, estoy aquí, vas a tener Louis para rato ¿entendido? – yo asentí e incline mi cara para besar sus labios por corto tiempo.
-      Te quiero – le susurre rozando sus labios.
-      Y yo Els, mucho… - me dio un beso de esquimal y me salió una sonrisa tonta.

Después de separarnos nos contaron todo lo que paso allí sentados en el salón de Helen, mientras Harry y ella acunaban al bebe y se quedaba frito.

(narra Helen)

Por lo que me contaron Paul y el jefe de la policía mi padre iría a la cárcel por todas sus mierdas en las que estaba metido, y si es mi padre, el cual dejo de serlo en cuanto se convirtió en el hombre más odioso de este mundo.
Acabábamos de despedir a todos, quedándonos en el piso mi madre, el pequeño, Harry y yo.

-      Bueno, nosotros nos vamos ya – dijo mi madre quitándole al niño de los brazos a Harry.
-      Adiós chiquitín, pórtate bien eh… - Harry le dio en la nariz con su dedo índice – un placer haberte conocido señora Morrisey – le dio dos besos a mi madre.
-      Cuida bien a mi hija eh – le dijo.
-      Tranquila señora, que su hija está en buenas manos – me miro y me guiño un ojo con una sonrisa dibujada en su rostro.
-      Voy a ir a verte todos los días que pueda ¿vale renacuajo? – le dije poniendo mi mano abierta delante de el para que me la chocase, cosa que hizo al instante mientras me sonreía – ten cuidado mama ¿vale? – me acerque a ella y le di un beso en la mejilla.

Mi madre se fue llevándose todas las cosas del niño.

-      Bueno, pues ya no nos tenemos que preocupar más por tu padre… - me dijo Harry mientras nos sentábamos y ponía mis pies en su regazo. Yo negué con la cabeza – oye, una pregunta.
-      Dime – le conteste mientras alargaba mi mano y acariciaba sus rizos que caían por la nuca.
-      ¿De dónde sacas esa fuerza? – yo me reí.
-      No sé, me pasa desde pequeña, solo que de pequeña no la controlaba y rompía todo lo que me encontraba a mi paso, ahora la controlo un poco más – el afirmo pausadamente con la cabeza.
-      Vamos, que eres como una superwoman ¿no? – ahí sí que me reí bien fuerte.
-      No Harry no, - me volví a reír – es solo la ira y el genio lo que hace que saque esa fuerza, en un día normal no la tengo – volvió a afirmar pausadamente.
-      Bueno, es igual, súper o no yo te quiero igual – me acerco a él tirando de mis piernas.
-      Así me gusta – junte nuestros labios y nuestras lenguas en una apasionado beso  - ¿Por qué no me dijiste que hoy teníais concierto? – le dije separándome de él pero con mis manos en su nuca mientras Harry tenía las suyas en mi cadera la cual acariciaba por debajo de la camiseta.
-      Era una sorpresa… - dijo con cierto tono tristón.
-      Ummmmmm – suspire – bueno, no pasa nada, yo a partir de ya he perdido la memoria y no sé qué mañana tienes concierto ¿vale? – el asintió sonriente y yo me acerque a él dándole un corto beso en los labios por con un disimulado roce entre nuestras lenguas.
-      ¿Vemos una película? – me pregunto a lo que yo asentí.
-      ¿Cuál? – le pregunte.
-      ¿Tienes ‘love actually’? – me pregunto como un niño pequeño.
-      Por favor, Harry, la duda ofende – a lo que los dos nos reímos mientras me levantaba para ponerla.

Puse la película y después de cambiarnos de sitio veinte veces acabamos, Harry sentado con los pies encima de la mesita de delante del sofá mientras yo me tumbaba con mi cabeza en sus piernas.
Harry estaba más que concentrado viendo la película y yo solo me fijaba en él, en sus labios rojos y un poco carnosos que mostraban la sonrisa más perfecta que había visto nunca. Mire a sus mejillas, aquellas en las que se formaban esos hoyuelos que todavía eran capaces de provocar ese vuelco en mi estómago, vi como esas pestañas larga se revoloteaban a cada pestañeo de Harry, y aunque tuviese una mala visión de ellos, esos ojos verdes que eran capaces de decirme lo que con palabras no se sabría expresar.

-      ¿Qué miras? – me pregunto Harry dirigiendo su mirada hacia mí.
-      A ti – le sonreí.
-      Helen, mi madre y mi hermana vienen mañana al concierto – me dijo mientras acariciaba mi mejilla. Me levante de golpe quedando sentada en frente de él.
-      A la mierda, yo no voy – Harry se rio a carcajada – no te rías, y encima conociéndote nos habrás puesto juntas – el asintió aun con una carcajada proveniente de su garganta. Me levante y me puse delante de el con mis brazos cruzados – que no, que no voy – Harry se incorporó un poco, agarro mi cintura y me atrajo a él haciendo que cayese encima de él.
-      Si, si vas a ir – me dijo con una sonrisa ladeada.
-      Harry, que no, que vergüenza por dios – dije mirándolo y negando con la cabeza.
-      ¿Entonces no quieres venir a verme? – me dijo haciendo pucheritos.
-      Yo sí, tengo muchas ganas de verte – dije mientras acariciaba sus rizos – pero eso de conocer a tu madre ya… IMPONE – Harry se rio a carcajada.
-      ¡Pero si es muy buena! – se quejó.
-      Sí, no lo niego, pero mira Harry, eres el primer novio que tengo en toda en mi vida y es la primera vez que voy a conocer a la madre de mi novio – el asintió serio – no sé qué hacer – el me sonrió.
-      Solo se tu misma, no te preocupes ¿vale? – junto nuestras narices. Yo asentí perdiéndome en sus ojos. – además yo conozco ya a tu padre, a tu madre y a tu hermano – dijo elevando la voz con cierto tono burlón.
-      Harry… - lo mire diciendo *no es lo mismo* y el parece que lo entendió.
-      Vale, si, si  pero yo ya los he conocido ¿o no? – levanto las manos.
-      A mí me va a dar algo… - susurre negando con la cabeza mientras él se reía a carcajada limpia – bueno, me voy a levantar porque estoy incomoda – el asintió relamiéndose los labios a lo que yo me mordí el labio inferior.

-      ¡A la mierda! – se levantó de golpe me atrajo a él con sus manos en mi cintura y unió nuestros labios mientras nuestras lenguas se encontraban desesperadamente. Yo no pude evitar reírme a carcajada cuando nos separamos. 

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