Harry no apareció en
toda la tarde, me lo dijo Louis, que lo llamó para decirle que estaba cansado.
Los chicos
estuvieron allí hasta que me dieron el alta que cada uno se fue en su coche y
yo me fui con Niamh y Niall.
Llegamos y después
de que Niamh se despidiese de Niall vino y se sentó en el sofá conmigo.
- Voy a hacer la cena. –Niamh se levantó pero la
agarre del brazo.
- Niamh, me acuerdo de todo. – se giró y se volvió
a sentar perpleja.
- ¿Por qué… - no la deje terminar.
- Tenía miedo…- agache la cabeza. – Niamh, soy una
cobarde.
- ¿Por qué? – me pregunto curiosa.
- Niamh de lo último que me acuerdo es de un
‘Helen creo que te quiero’ proveniente de la boca de Harry, y el otro día
preferí decirle que no me acordaba en vez de decirle que yo también le quería. –
Niamh me dio una colleja y al rato un abrazo.
- Tú eres tonta. – me dijo mientras una lagrima recorría
su mejilla.
- ¿Estás llorando? –la separe de mí.
- Es que no me puedo creer lo que acabas de decir,
Helen quieres a Harry. – yo agache la cabeza avergonzada.
- ¿Qué hago?
- Haz lo que te diga aquí el amigo. – me señalo el
corazón.
- Niamh, me tienes que hacer un favor.- ella
asintió.
- Me imagino que el coche de mi hermano está en el
desguace. –una lagrima recorrió mi mejilla y ella asintió. – necesito que vayas
a por él y con el dinero que yo te de lo mandes a arreglar. – ella asintió. –
gracias. –y le di un abrazo.
Se levantó y fue a
la cocina a preparar la cena, yo subí a mi habitación y vi los monos y mis
cascos de carreras ya que se me olvidaron recogerlos el día de la carrera. Baje
corriendo a la cocina.
- Niamh ¿Qué paso con Mark? – le pregunte mientras
sacaba la comida de la sartén.
- Pues, después de que Harry le pegara la paliza
fue investigado por la policía y se le relaciono con unos asuntos sucios por lo
que ahora está en espera de un juicio.
- ¿Qué Harry qué? – le pregunte perpleja.
- Helen, te desvaneciste en sus brazos, en esos
momentos aparte de las lágrimas tenia muchísima furia en sus ojos y lo pago con
Mark. – una lagrima recorrió mi mejilla. - ¿Qué te pasa? – se acercó a mí.
- Helen, Louis me ha contado que ha estado conmigo
todos los días en el hospital y ahora tú me cuentas esto y me siento como una
mierda por que no he sido capaz de decirle al hombre al que quiero que lo
quiero. – dije entre sollozos. Niamh me abrazo. Entonces lo tuve claro. –
Niamh, necesito que me lleves a casa de los chicos ahora. – ella asintió y fue
a por las llaves del coche.
Salimos de casa y
nos montamos rápidas en el coche. Durante el camino iba pensando cómo decirle
que le había mentido… no esperaba que se lo tomase a bien claro está, e incluso
me imaginaria que no me querría volver a ver después de que supiese la verdad
pero necesitaba que lo supiese.
Llegamos, nos
bajamos y Niamh me dio un abrazo y me acompaño hasta la puerta.
- ¿Estás segura? – me miro a los ojos con sus manos
en los brazos.
- No – le dije temblando.
- Helen, relájate, personalmente creo que estás
haciendo lo correcto. – yo asentí, le di un abrazo, me gire quedando enfrente
de la puerta y llame al timbre.
“DING-DONG”
Nadie abría y Niamh
me miraba desde el coche, *será cotilla…* cuando me iba a girar para irme
abrieron la puerta.
- ¡Helen! – Louis salto a mis brazos.- ¿Qué haces
aquí?
- ¿Está Harry? –dije lo más rápido que pude.
- Si, pasa, está en su habitación. – yo asentí y
pase, todos estaban sentados en el sofá.
- ¡Helen! –me chillo Niall. - ¿Quién te ha traído?
- Niamh, esta fuera en el coche, ve a por ella.-el
sonrió y salió corriendo.
- Ven.-Louis me agarro de la mano y tiro de mí
hasta una puerta. Toco un par de veces en la puerta. – Harry, tienes visita.
- Louis, no voy a salir, dile que se valla. –
Louis me miro y se encogió de hombros. Yo asentí y el me hizo un gesto como que
se iba, le di un abrazo y un beso en la mejilla y le susurre un ‘gracias’
- Harry… pelo escarola… soy yo, Helen. – en un
abrir y cerrar de ojo estaba la puerta abierta, Harry agarro mi mano y tiro de
mi hacia dentro.
Nos sentamos en la
cama y pude oír que de fondo estaba puesta “skyscraper”, sonreí como una tonta.
- Helen ¿Qué haces aquí? ¿estás bien? ¿Quién te ha
traído? – vale, estaba nervioso.
- Me ha traído Niamh, si estoy bien y he venido
porque te tenía que decir una cosa. – me miro, asintió y puso cara de
interesado. – Harry, después de esto probablemente no me vuelvas a hablar pero
según Niamh tenía que hacer lo que me dijese este de aquí –señale mi corazón.-
y aquí el amigo es lo que me ha dicho.
- ¿Qué pasa Helen? – se puso rígido.
- Veras… a ver… Harry te he mentido. No tengo
amnesia, me acuerdo de todo, me acuerdo de lo que paso, de tus besos.- ya volvía
a tocarme los labios y a sonreír como una tonta. – y de tu ‘creo que te quiero’
– se le marco la mandíbula y cerro las manos en un puño, estaba furioso.
Nos quedamos unos
minutos en silencio, mirándonos a los ojos hasta que decidió romper el
silencio.
- ¿Y esto para que me lo dices ahora? – se levantó
de la cama. – Helen, si no tienes nada más que decir me gustaría estar solo por
favor. – señalo la puerta.
- No, espera, hay más. – el bufo. – Harry… yo… yo…
- no me salían las palabras.
- Helen, en serio. – ahí ya sí que note que estaba
muy enfadado.
- Harry yo te quiero. – cerré los ojos fuertemente
y los volví a abrir encontrándome con un Harry, mas furioso aun y cruzados de
brazos en la puerta.
- Helen, ¿de verdad quieres que me crea eso cuando
me has mentido? – vale, eso me dolió y una lagrima recorrió mi mejilla.
- Vale, si, lo reconozco, soy una cobarde pero no
le puedo hacer nada ¿sabes? – me levante de la cama.- esto es algo nuevo para mí
y me ha costado mucho venir aquí y decírtelo.
- Helen, te desvaneciste en mis brazos, vi verte
morir ¿sabes lo que es eso? – el negó con la cabeza. – no, no lo sabes, si lo
supiese no me habrías mentido. Helen no me quieres.
- ¡HARRY! – le chille, me estaba poniendo
nerviosa. Las lágrimas emanaban de mis ojos como un rio. – ¡ME ESTABA MURIENDO
Y EN LA ÚNICA PERSONA EN LA QUE PENSABA ERAS TÚ! Sí, me desmalle en tus brazos…
¿sabes lo que es que tu mente este recordándote a esa persona que quieres,
abrir los ojos para poder ver sus rizos, sus hoyuelos, sus ojos y no poder? –
me acerque furiosa a la puerta. – quita. – lo empuje y abrí la puerta. – Adiós.
– me dispuse a cruzar la puerta pero algo me lo impedía, Harry me tenía sujeta
por el brazo. – suelta. – lo mire a la cara y ya no tenía su mandíbula tan
marcada. – tranquilo, desapareceré de tu vista. – me dio un tirón, lo bastante
fuerte como para acercarme a él pero no como para hacerme daño. Pego mi cuerpo
al suyo, agacho la cabeza y pego nuestras frentes. Mis manos se aferraron a su
camiseta estrujándola mientras él me tenía agarrada por la cintura. Nos
quedamos mirándonos a los ojos. Harry soltó una de sus manos y las llevo a mis
mejillas quitándome las lágrimas. Sonrió y pude ver sus hoyuelos, mi corazón se
puso a mil. Acerque mi rostro al suyo y nuestras narices empezaron a rozarse, comenzamos
una especie de beso esquimal mientras a los dos se nos dibujaba una sonrisa.
Acerco sus labios a los míos.
- Helen Morrisey ni se te ocurra desaparecer NUNCA
de mi vista. – me susurro rozando mis labios.
- Nunca. – le susurre y no tardamos nada en hacer
desaparecer esos milímetros que separaban nuestras bocas. Cerré mis ojos y poco
a poco fui aflojando mis manos de su camiseta mientras le daba paso a su
lengua. Una vez más demostramos como nuestros labios estaban hechos el uno para
el otro, por si no había quedado claro, y que nuestras lenguas eran las mejores
amigas de este mundo. No lo pude evitar y sonreí durante el beso. Nos separamos
por falta de aire. Separamos nuestros labios pero no nuestras frentes y otra
lagrima recorrió mi mejilla.
- No llores preciosa… - me beso la lagrima.
- Si lloro de felicidad… - el soltó una carcajada
y yo le pegue en el pecho ya que mis manos seguían ahí. Se puso serio.
- Helen… - me susurro.
- Dime
- Te quiero – cerro los ojos mientras lo decía.
- Y yo pelo escarola, y yo.- lo volví a besar.
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