Bajamos hasta el
garaje y nos adentramos al coche.
Harry conducía serio
y pendiente de la carretera. Después de un rato conduciendo llegamos a uno de
los restaurantes más lujosos de Londres.
- Dime que no has estado aquí – me miro poniendo
ojitos.
- No he estado aquí – le sonreí. Me fui acercando
a el poco a poco pero se apartó - ¿Harry?
- Aquí no – me dijo con una sonrisa pícara.
- Harry solo iba a ser un beso – me reí.
- No es eso – se rio negando con la cabeza –
venga, salgamos.
Salimos del coche
agarro mi mano y entrelazo nuestros dedos y cuando iba a poner mi primer pie
dentro del restaurante Harry hizo un poco de fuerza atrayéndome hacia el
juntando nuestros labios en un beso tierno rodeado de pasión mientras subía su
mano libre hasta mi mejilla acariciándola con su pulgar. Al momento sentí como
millones de flashes fueron disparados y millones de preguntas fueron puestas en
libertad por la boca de los periodistas.
- Listo – susurro en mis labios cuando nos
separamos aun con los ojos cerrados, no pude reprimir una carcajada - ¿de qué
te ríes? – me pregunto cuando nos separamos del todo y nos quedamos mirándonos.
- Nada, soy feliz – planto un corto beso en mis
labios con un ligero roce entre nuestras lenguas por si no había quedado claro
que estábamos juntos.
Entramos al
restaurante después de saludar a los periodistas con nuestras manos.
Pedimos las bebidas
y nos la trajeron en un momento, pedimos la comida y estuvimos riéndonos por
todo.
El restaurante era
precioso, pero la verdad, no me fije mucho ya que me era imposible apartar mi
vista de aquel al que llamaba novio.
Pedimos postre y
este lo compartimos entre los dos; tarta de chocolate.
Harry pago en
secreto cuando fui al baño durante 5 segundos para no discutir.
- ¿Nos vamos? – me dijo después de echarle una
regañina por haber pagado en secreto, la cual callo plantando un beso en mis
labios. Yo asentí y agarre su mano entrelazando nuestros dedos.
Después de otra
oleada de preguntas conseguimos llegar hasta el coche.
- Harry – le llame mientras conducía de vuelta a
casa. El emitió un sonido de su garganta dándome paso para seguir hablando -
¿quiere ver mi piso? – el asintió. Fui indicándole donde era, abrí el garaje y metió
el coche dentro.
Nos montamos en el
ascensor y pulsé el número de la última planta.
Salimos del ascensor
y abrí la puerta.
- Helen, ¿le has dicho a Eleanor que ya tienes
muebles? – me pregunto mirando con la boca abierta el piso.
- No – me eche a reír – es que está muy
ilusionada.
- ¿Cuándo los compraste? – me pregunto acercándose
a mí.
- Harry, no he estado toda la mañana con el de la
inmobiliaria – nos echamos a reír – además como quería venirme pronto pues
también he llenado un poco la nevera – se acercó a mí por detrás y rodeo mi
cintura con sus brazos apoyando su cabeza en mi hombro.
- Pensé que te quedarías conmigo un tiempo… - me
dijo con tono apenado.
- Harry, así no estáis a salvo, - me gire para
mirarlo a los ojos. – además vosotros os vais dentro de una semana – sus brazos
se tensaron a mi alrededor - ¿Qué pasa Harry? – le dije mirando la preocupación
en sus ojos.
- No quiero dejarte sola… - me susurro.
- Esta Els – le dije con una sonrisa.
- Vente con nosotros hasta que empieces de nuevo
la universidad – me dijo en tono suplicante – eso era lo que te quería decir
antes – se encogió de hombros.
- Ehm… - suspire – me lo pensare ¿vale? – el
asintió no muy conforme con mi contestación.
Estuvimos allí un
tiempo, saque unas cervezas que había comprado por la mañana y nos sentamos a tomárnosla
en el sofá. Harry se sentó y yo me quite los zapatos poniendo mis piernas en el
regazo de Harry.
Estuvimos riéndonos
y entonces Harry vio mi equipo de música.
- ¿Tienes ‘Skyscraper’? – me pregunto, yo asentí.
Me levante y la puse, cuando me gire tenia a Harry con su mano estirada hacia mí
- ¿me concede este baile? – yo asentía mientras sonreía como una tonta y
agarraba su mano.
Harry paso sus manos
hacia mi cintura rodeándome mientras yo rodeaba su cuello con mis brazos. No
decíamos nada, solo sonreíamos y nos mirábamos a los ojos, en ese momento
sobraban las palabras.
Empecé a acariciar
algunos de sus rizos mientras él hacia pequeños círculos en mi cadera con sus
dedos.
Entre los dos
decidimos romper el espacio que nos separaba para acabar en un beso suave, un
beso rodeado de ternura y lujuria al mismo compas en donde nuestros labios se
encontraron desesperadamente y nuestras lenguas se acariciaban mutuamente.
Fue separarnos un
segundo y volver a unirnos, y ni eso si no fuese por el oxígeno.
De un impulso y con
ayuda de Harry me enrosque en su cintura y mientras yo jugaba con sus rizos y él
ponía sus manos en mi trasero para sostenerme nos volvíamos a unir en un beso,
pero este con muchísima más pasión; demostrándonos cuanto nos necesitábamos en
ese momento.
Fuimos hacia la
habitación y Harry con cuidado y delicadeza me dejo en el suelo sin dejar de
demostrar lo mucho que nos gustaban nuestros besos.
Deslice mis manos
hasta las solapas de su americana la que impulse hacia atrás lentamente hasta
que cayó al suelo. Harry sostuvo sus manos en mis mejillas después de quitarle
la chaqueta mientras yo poco a poco le fui sacando la camisa del pantalón y
comencé a desabrochársela.
Cuando conseguí
quitársela del todo Harry comenzó a deslizar sus manos por mi espalda mientras
las mías se encontraban en su pecho. Encontró el comienzo de la cremallera de
mi vestido la cual deslizo lentamente hacia su fin. Cuando la abrió por
completo deje caer el vestido hasta el suelo quedándome así en ropa interior.
Abrace a Harry por
la cintura mientras él me sostenía el rostro por las mejillas con sus manos y así
nos fuimos moviendo lentamente hasta chocar con la cama cayendo sobre ella
dejando a Harry encima. Harry dejo caer su peso sobre sus brazos apoyados a los
lados de mi cabeza mientras yo recorría con mis manos su espalda, sus tatuajes…
Baje mi mano hasta la hebilla de su cinturón desabrochándola para, acto
seguido, desabrochar su pantalón y empujarlo hasta abajo.
Harry pasó de mis
labios a mi cuello depositando pequeños besos en este, cuando levanto la mirada
y me miro a los ojos.
- ¿Puedo… - me dijo con la voz entrecortada yo
asentí.
Harry volvió a mi
cuello y empezó a succionar y poco a poco iba notando como mi sangre se
acumulaba en ese punto, para acabar Harry dio un pequeño beso en la parte
enrojecida de mi cuello.
- Me gusta… - me dijo mientras la observaba, yo no
pude evitar reprimir una sonrisa.
- Anda ven aquí… - lo agarre de las mejillas con
mi mano y nos unimos en un beso, pero este con muchísima más pasión acumulada.
Giramos en la cama
hasta quedar yo encima de Harry el cual busco con su mano el enganche del
sujetador quitándomelo acto seguido dejándolo caer por algún lugar de la
habitación.
Volvimos a girar
quedando Harry encima de nuevo. Pasee mi mano por su costado hasta llegar al
elástico de los bóxer del cual tire hacia abajo con mi dedo índice y me deshice
de sus bóxer con la ayuda de Harry.
Harry tardo más bien
poco en pasear su mano por mi estómago hasta llegar a el único trozo de tela
que nos separaba deshaciéndose de este.
- He… Helen… - me llamo Harry provocando que lo
mirase – tenemos un problema… - me susurro – no tengo… – lo corte besándolo.
- Tranquilo, hace tiempo que me cuido yo solita –
le guiñe un ojo.
Harry entro en mí
despacio, con suavidad y tratando de no hacerme daño. Al principio fue lento,
cuidadoso pero fue aumentando la intensidad a la vez que ambos emitíamos
sonidos causados por el placer. Enrosque mis piernas en su cintura para acto
seguido llegar, ambos, al clímax.
Harry cayó a mi lado
mientras los dos recuperábamos una respiración medianamente normal.
Me acerque a Harry y
me acurruque a su lado usando su pecho como mi almohada mientras él me rodeaba
con su brazo haciéndome cosquillas.
- ¿Estás bien? – me pregunto Harry.
- Perfectamente – levante mi cabeza y me lo
encontré mirando hacia el techo pero al momento me devolvió la mirada.
- Te.Quiero – me susurro ralentizando las palabras
y con una sonrisa. Me acerque a su rostro y le di un corto beso pero con
nuestras lenguas en contacto.
- Yo también te quiero pelo escarola – le susurre
rozando nuestras narices comenzando así un beso esquimal mientras en nuestros
rostros se dibujaba la sonrisa más sincera que nunca podría ver.
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