Terminamos de darnos
el baño y primero salí yo que cogí una toalla y me la relié al cuerpo y luego salió
Harry al cual le di una toalla que se relió en su cintura. Me agarro de la
cintura y me pego a él dándome un corto beso.
- Me gustan tus besos eh… - me dijo cuándo nos
separamos.
- No mientas, que yo a ti te gusto enterita. – nos
reímos a carcajada.
Nos fuimos a vestir
y como Harry acabo antes de prepararse se fue para esperarme en el salón. Yo me
termine de vestir y preparar (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=90036747&.locale=es ) y fui al salón a por él.
- Lista, ¿nos vamos? – el asintió y se levantó.
- Estas preciosa - me sonrió y me guiño un ojo.
- Gracias – dije avergonzada.
Nos montamos en el
coche y Harry empezó a conducir, cuando me quise dar cuenta estábamos a las
afuera de Londres.
- Harry, ¿a dónde vamos? – no me contesto – pues
nada, gracias por la información- los dos nos reímos a carcajada.
De repente dejamos
la carretera y nos adentramos por un carril hasta llegar a un pequeño
restaurante.
Era precioso, la
fachada era de piedra y las puerta y ventanas de maderas al estilo del siglo no
sé cuánto.
Harry salió del
coche, lo rodeo hasta llegar a mi puerta, la abrió y me ofreció la mano para
salir.
- ¿Y esto? – le dije mientras caminábamos hasta el
restaurante cogidos de la mano y con nuestros dedos entrelazados.
- Lo descubrí una tarde y me gustó – me guiño un
ojo – aquí no nos molestaran, estaremos tranquilos – nos dedicamos una sonrisa
mutuamente.
Entramos y pedimos
una mesa que nos dieron rápidamente. Al momento nos trajeron la carta, nos
sirvieron la bebida y la comida y comimos entre risas y besos.
Cuando terminamos de
comer y volvimos a pelear por quien pagaba, decidimos ir a dar una vuelta por
los alrededores aprovechando que sería raro que por allí hubiese periodistas y
fans.
Estuvimos andando,
riéndonos el uno del otro y hablando de todo hasta que llegamos a una cascada
que daba a un rio, no era muy grande pero desde ella se podía observar el
atardecer.
- Ven, vamos a sentarnos aquí – le dije a Harry,
sentándonos al pie de un árbol que se encontraba unos metros al lado de la
cascada.
Nos sentamos, el, a
un lado y yo al otro con nuestras piernas estiradas cruzando nuestros tobillos.
- Helen, una pregunta… ¿Por qué te escapaste de
casa? – me miro y yo lo mire a él. – y no me digas que mire las noticias que ya
lo hice y no salía nada – levanto las manos a lo que yo no pude evitar una
carcajada.
- No sé, - levante los hombros. – yo siempre era
la típica niña que era muy obediente, que siempre le hacía caso a su madre
hasta la muerte de mi hermano – yo mire al frente y por lo que pude observar de
reojo el también miro al frente. – desde ese día todo cambio, digamos que me
replantee la vida y deje de ser la niña mimada. No había día que no discutiese
con mis padres, con su típica frase de “eres la rebelde de la familia” y cosas así
– mire hacia arriba para que la lagrima no cayese y cuando vi que paso volví a
mirar hacia el frente – e incluso una vez me dijeron la típica frase de
“mientras vivas bajo mi techo harás lo que te diga”, no dije nada, directamente
me fui a mi cuarto cogí una maleta y empecé a meter ropa. – Harry me miro
sorprendido y yo me reí de su cara. – pero claro, tenía 16 años, ¿A dónde se
suponía que iba a ir?, todo esto Niamh apoyándome y ayudándome por eso ahora es
como si fuese mi hermana. Estuve dos años más y cuando cumplí los 18 preferí
callarme y aguantar hasta que en diciembre el mismo día de navidad mi padre me
dijo la misma frase que dos años antes, me fui. Niamh es mayor que yo y yo sabía
que ella ya tenía su piso porque estudiaba en Londres así que me fui con ella y
desde ahí vivimos juntas.
Harry se quedó
callado, no dijo nada, solamente agarro mi mano y entrelazo nuestros dedos.
- Y ahora mis padres me buscan y tengo recompensa
– lo mire, estaba mirando hacia el frente *que guapo coño* hasta que el me
miro. - ¡qué diver! – eleve la mano que tenía libre. El solo sonrió y volvió su
vista al frente. - ¿vas a decir algo? – le pregunte agarrando su cara haciendo
que me mirase.
- Si – yo asentí con la cabeza. – que tengo la
novia más loca y con más agallas de este mundo. – reí a carcajada y al rato me
siguió Harry.
Vimos el atardecer y
cuando empezó a anochecer decidimos irnos.
Llegamos hasta el
coche riéndonos, nos montamos y Harry me llevo a casa. Antes de llegar vi un
coche negro a lo lejos y dejando que mi vista de lince actuase pude ver la
marca al lado de la matrícula.
- Harry para aquí por favor – el asintió y aparco
– no hay periodistas…
- No sabrán que venimos aquí.
- Harry, ¿ves ese coche de ahí? – se lo señale con
el dedo y el asintió. - ¿ves la marca? – el volvió a asentir – es la de mi
padre. Me ha encontrado.
- Nos vamos de aquí – intento poner en marcha el
coche pero lo agarre del antebrazo.
- Niamh tiene que estar dentro – el me miro con
preocupación. – voy a entrar.
- Voy contigo – yo negué con la cabeza. – Helen,
me da igual lo que me digas voy contigo. – cogió mi mano y las entrelazo para
tirarme de ella y así pegar su rostro al mío – no va a pasar nada, tranquila –
yo asentí y deje que terminase de acercar nuestros rostros para acabar en un
beso corto pero con roce de lenguas.
- Vamos
Salimos a la vez del
coche empezamos a caminar y, inconscientemente, agarre la mano de Harry
entrelazando nuestras dedos.
Cuando estuvimos
enfrente de la puerta, esta estaba forzada. Entramos con cuidado y, creo, que
nunca olvidare esa imagen. A Niamh la tenía agarrada un hombre de mi padre
mientras este le pegaba en la cara para que le dijese donde estaba yo y ella
lloraba desconsolada.
- Suéltala papa – solté la mano de Harry y me
adelante un paso.
- Mira… si es mi queridísima hija… - se acercó a mí
y me intento dar un abrazo pero no le deje dándole un empujón.
- Su.el.ta.la – le dije señalando a Niamh, a la
cual soltaron después de que mi padre diese un chasquido de dedo. Esta fue
corriendo hacia Harry poniéndose detrás de él.
- Mira en que te has convertido hija mía – dijo
mirándome como si me estuviese admirando.
- ¿Qué quieres papa? – le dije alejándome de él.
- Que vuelvas a casa – me dijo acercándose a mí a
lo que yo me echaba para atrás pero me choque con algo, mejor dicho alguien…
¿Cuándo se había puesto uno de los hombres de mi padre detrás de mí?
- No voy a volver – le dije poniéndome rígida y
desafiando a mi padre con la mirada mientras el intentaba intimidarme con la
suya.
- Vas a volver – desvió su mirada al orangután que
tenía detrás, le hizo una señal y este me agarro de los brazos levantándome del
suelo.
- ¡Suéltame! – le chille. El orangután se giró y empezó
a andar conmigo a cuestas dirigiéndose hasta la puerta.
- ¡SU-EL-TA-LA! – Harry se puso en la puerta. Yo
lo mire a los ojos, habían perdido su verde, ahora desprendían furia. Le negué
con la cabeza mientras una lagrima recorría mi mejilla.
- Ay… que bonito el amor… - apareció mi padre por
detrás dando aplausos pausados.
- Muy bonito, muy bonito pero tú no te la llevas –
dijo Harry refiriéndose a mi padre. A eso que de la nada aparecieron dos
orangutanes detrás de Harry y Niall que fue corriendo con Niamh mientras esta
observaba la escena asustada.
Yo mire a Harry y
este me susurro un “tranquila” con una de sus sonrisas. No me preguntéis como
lo hice, porque no lo sé ni yo, pero, le di una patada al orangután en ese
sitio demasiado débil para los hombres quitándole dos o tres puntos del carnet
de padre soltándome bruscamente en el suelo con mis correspondientes marcas en
los brazos.
Harry se acercó a mí
y se agacho para estar a mi altura.
- ¿Estás bien? – me dijo mirándome las marcas. Yo
asentí.
- Ya pensaba que lo de tener novio me iba a durar más
bien poco. – el sonrió para acto seguido cogerme pasando una de sus manos por
mi espalda y la otra por la doblez de mis piernas, en definitiva, como cogen
los maridos a su recién esposa. - ¿de dónde han salido esos dos? – le dije
susurrándole al oído y señalándolos disimuladamente con mis dedos.
- ¿Te tengo que recordar que tu novio es un
cantante famoso que necesita protección? – me guiño un ojo y yo asentí
largamente con mi cabeza. Nos acercamos a donde estaban los demás. Harry me
dejo en el suelo y me acerque a Niamh la que se separó de Niall para venir a
abrazarme.
- ¿Estás bien? – le pregunte, ella asintió en mi
hombro mientras me lo llenaba de lágrimas. La cogí de la cara. – pero no
llores… si estoy bien, mira. – me di una vuelta sobre mí – además, te acuerdas
que te dije que quería unos tatuajes en mis brazos, pues ea, ya los tengo – le
señale mis brazos.
- Tú estás tonta – reímos los cuatro.
- Harry, Niall, ¿nos vamos? – le pregunto uno de
los orangutanes. Me acerque a los dos.
- No sé cómo os llamáis pero muchas gracias – le
di un beso en la mejilla a cada uno. – une pregunta… ¿y…
- Tranquila pequeña, se fueron solitos por patas.
– uno de ellos me revolvió el pelo.
- Ehhhh – le aparte la mano – que estos rizos – me
señale el pelo- son difíciles de controlar – reímos todos.
Niall, Niamh y los
dos hombres se fueron en un coche en el que habían venido y Harry y yo nos
quedamos allí un rato ya que yo iba a coger ropa para el día siguiente ya que
Harry y Niall nos habían obligado a irnos a su casa a dormir.
Estaba en mi cuarto
cogiendo ropa cuando me di cuenta que Harry me observaba apoyado en el marco de
la puerta con su sonrisa. Se fue acercando poco a poco quedando enfrente mía.
Empezó a rozar sus
manos por mis marcas que ahora se habían convertidos en moratones.
- Cabrones… - susurro mirando las marcas. Lo cogí
del mentón acunando su cara en mis manos.
- Ehh, estoy bien ¿vale? – el ladeo un poco la
cabeza mostrándome así que no estaba muy convencido.
- Pensaba que te volvía a perder… - y así, de la
nada, me dio un abrazo que acepte gustosamente enterrando mi cara en su pecho.
- Peeeeeeero – me aleje de él mientras ambos nos
agarrábamos de la cintura mutuamente mirándole directamente a los ojos. – por
suerte, los hombres tenéis un punto muy débil, yo muy buena puntería, y tu unos
guardaespaldas que me caen genial – le sonreí y el me sonrió – así que no
pienses que me perdías porque estoy aquí, contigo – le di en el pecho con mi
dedo índice.
Termine de coger la
ropa y salimos de allí montándonos en el coche y tomando dirección para su
casa.
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