domingo, 6 de octubre de 2013

CAPITULO 24

(narra Harry)

Abrí los ojos poco a poco y me la encontré dormida boca abajo con los brazos metidos debajo de la almohada. Todavía no me creo que me haya despertado teniendo estas vistas y poder decir que son única y exclusivamente mías.
Tenía varios mechones de pelo en la cara los cuales les quite delicadamente para no despertarla pero mi intento fue fallido.

-      Buenos días pelo escarola… - me dijo mientras abría los ojos poco a poco.
-      Buenos días preciosa – le di un corto beso en los labios, pero sin dejar atrás nuestras lenguas, sabía que le gustaban esa clase de besos. Empezó a estirarse en la cama como una niña pequeña.
-      ¿Qué hora es? – me pregunto todavía con voz adormilada.
-      Las 11 y media. – ella se giró quedando de lado mirándome totalmente.
-      Ummmm… - ella asentía mientras cerraba otra vez los ojos. Me quede observándola cuando de repente abrió los ojos de golpe. – tengo hambre – no lo pude evitar y reí a carcajada.
-      Anda vamos… - nos levantamos los dos de la cama y la camiseta se le había subido por lo que pude observar sus piernas al completo, sus caderas y lo que viene siendo su trasero. Me había quedado embobado y ella se giró al ver que no iba detrás de ella.
-      ¡Ehh! Que se te van los ojos… - se bajó la camiseta. Yo sonreí de una manera pícara y me acerque a ella rodeándola por la cintura.
-      Bueno… mientras sea a mí al que se le vayan los ojos y no a otros. – ella se rió con una de sus carcajadas tan características y me dio un beso mientras asentía y sonreía. Y entonces me di cuenta, me separe de ella y le ofrecí las bermudas que se había quitado anoche. Ella me miraba de manera rara. – Helen, ya tengo suficiente con que te haya visto Liam para que ahora también disfruten los demás – negué con la cabeza y ella se rió mientras se ponía las bermudas.
-      Tu eres tonto – me dio un pico y salió de la habitación tirando de mi mano entrelazando nuestros dedos.

Llegamos hasta la cocina y allí estaban Louis y Zayn peleándose por un croissant que, en cuanto lo vio, Helen se fue corriendo y se lo quito y Liam estaba tomándose un café.

-      Louis, ¡que nos lo ha quitado! – protesto Zayn como un niño chico.
-      Déjaselo, que tiene hambre – le contesto Louis dándole un beso en la mejilla a Helen. – buenos días pequeñaja.
-      Buenos días Lou – Helen sonrió y le dio un mordisco al croissant.
-      Eso no vale, ella te puede hacer ojitos y ya te tiene en la palma de su mano – se volvió a quejar Zayn.
-      Hazle tú también ojitos… -le dijo Helen. – mira, ven, te enseño – Zayn se sentó a su lado para que Helen le explicase cómo se ponían ojitos.

Yo me quede apoyado en el marco de la puerta mirando la escena y sin poder evitar sonreír como un tonto.

-      Harry, que se te cae la baba – me dijo Louis poniéndose a mi lado y dándome una taza con café que acepte gustosamente.
-      Gracias – bebí de la taza.
-      ¿La quieres?- me pregunto, así de sopetón, Louis. En ese momento pude oír la risa de Helen que se reía de las caras que ponían Zayn y como desviaba la mirada hasta encontrarse con la mía sonriéndome como solo ella sabe haciendo que el corazón se me pusiese a mil.
-      Mucho, Boo, mucho… - me dio unas palmaditas en la espalda y volvió a donde se encontraban Zayn y Helen.

Yo me acerque y me senté al lado de Liam el que miraba la escena y a veces se reía.

-      Buenos días Liam – le dije mientras me sentaba.
-      Buenos días Harry – y de repente soltó una carcajada, gire mi cabeza y me encontré a Louis con toda la cara manchada de chocolate del croissant, preferí no preguntar y echarme a reír también.

Subí a la habitación con Helen cuando terminamos de desayunar y entre los dos hicimos la cama y recogimos la habitación.

-      Helen, ¿quieres venirte a comer hoy conmigo? – ella asintió.
-      Pero, antes tenemos que pasar por mi casa para darme una ducha y ponerme algo decente. – ella se giró.
-      Umm… - me acerque por detrás ya que estaba cogiendo su ropa de anoche que estaba doblada encima de una silla, rodee su cintura con mis brazos y apoye mi cabeza en su hombro. – creí que nos ducharíamos juntos… - le susurre al oído. Se giró quedando enfrente mía.
-      Pues como no quieras venir y ducharte en mi casa que allí tengo ropa limpia…- me guiño un ojo.
-      ¿Es una proposición? – le dije pícaro.
-      Tómatelo como quieras – me dio un corto beso y se volvió a girar liberándose de mi agarre y quitándose mi camiseta y mis bermudas y poniéndose su ropa.
-      Espera, me pongo algo, cojo ropa limpia y nos vamos. – le dije rápido, ella se rió.

(narra Helen)

Estaba esperando a Harry sentada en su cama, sonriendo como una subnormal viendo como rebuscaba en el armario.

-      Listo. – me agarro de la mano y tiro de mí, y cuando digo tirar, me refiero a tirar literalmente. - ¡Adiós chicos! – se despidió cuando pasamos por el salón.
-      ¡Adioooos! – grite yo mientras corría detrás de Harry.

Fuimos hacia el garaje, nos montamos en el coche y nos fuimos a mi casa.
Llegamos rápidos y cuando salimos había un par de periodistas a los que Harry ignoro por completo tirando de mí.

-      Joder Harry, poco más y me sacas el brazo de los tirones – los dos nos reímos a carcajada limpia.
-      Perdón… - se acercó a mí, me acorralo en la pared poniendo sus dos brazos a los lados de mi cabeza y me beso con muchas ganas, y la verdad, con ese beso consiguió ponerme malísima.
-      ¿Qué prefieres? ¿Ducha o bañera? – le pregunte con la respiración entrecortada cuando nos separamos.
-      Bañera – yo asentí y lo volví a acercar a mí para darle un corto beso.

Nos separamos y comencé a andar hasta el cuarto de baño tirando de la mano de Harry.
Cuando llegamos Harry cerró la puerta y para asegurarme de que quedaba bien cerrada lo empuje hasta ella para acabar en un beso en el que nuestros labios y lenguas libraban una batalla de pasión y lujuria.

-      ¿Y Niamh? – me pregunto Harry cuando nos separamos.
-      ¡Niamh! – no obtuve respuesta. – no está – le susurre, nos sonreímos con picardía y nos volvimos a unir en otro gran beso.

Nos separamos, abrí el grifo para que se fuese llenando la bañera y me gire para encontrarme a Harry detrás mía, el cual cuando me gire me agarro de la cintura y me pego a él uniendo nuestros labios en un beso en el que nos demostramos cuanto nos necesitamos el uno al otro. Fuimos girando sobre nosotros hasta que me choche con el lavabo, en donde, con ayuda de Harry, me senté y Harry se puso entre mis piernas. Seguimos besándonos hasta que Harry se separó.

-      Espera, espera. – se alejó de mí. – a ver Helen, los dos sabemos lo que va a pasar ahora mismo – yo asentí seria.
-      ¿No quieres? – dije.
-      Más que nada en este mundo – sonreí – pero no quiero que sea una cosa a lo bruto y a la ligera como con las demás o los demás en tu caso, quiero que sea lento y especial, y una cosa en la que disfrutemos los dos. – me baje del lavabo y me acerque a él subiendo mis manos hasta su nuca mientras el rodeaba mi cintura con sus brazos. – no quiero simple sexo, quiero hacer el amor contigo – me susurro rozando mis labios.
-      ¿Sabes? Vas a ser el primero con el que haga el amor – el sonrió.
-      Eso me gusta… - entre los dos cortamos la distancia que separaba nuestros labios uniéndonos en un beso tierno, suave, dulce pero rodeado de lujuria y pasión.

Harry comenzó a subir mi camiseta a la vez que yo subía la suya. Cuando se la quite me quede observando sus tatuajes y los roce con mis dedos lentamente mientras los admiraba.

-      ¿Te gustan? – yo asentí como una niña pequeña a lo que el rio. - ¿tienes alguno? – me pregunto curioso.
-      Eso lo tienes que averiguar tu solito pelo escarola – el me sonrió pícaro y nos unimos en un tierno beso ya que Harry hizo un poco de presión con sus brazos en mi cintura apoyando mis manos en su pecho.

Harry me desabrocho mis pantalones y deje que se deslizasen lentamente por mis piernas al igual que él hizo con sus pantalones quedando los dos en ropa interior.
Harry paseo su mano por mi espalda, me imagino que buscando el enganche del sujetador pero no lo encontró, no pude reprimir una carcajada cortando así el beso.

-      Helen… - me susurro Harry. – una pregunta ¿dond…- le corte dándole un corto beso.
-      Te tienes que fijar más eh pelo escarola – me incline un poco hacia atrás lo máximo que pude con las brazos de Harry rodeando mi cintura y con mis manos me dirigí al enganche del sujetador que estaba delante pero Harry me paro separando sus manos de mi cintura y agarrando mis manos.
-      Quiero hacerlo yo… - me susurro yo asentí y lo volví a besar con una de mis manos en su nuca y poniéndome de puntillas.

Harry paseo su mano por mi barriga haciéndome cosquillas a lo que no pude reprimir una sonrisa durante el beso.
Llego hasta el enganche y ahora sí que me lo desabrocho quitándomelo despacio, bajando primero las tirantas y dejando un rastro de besos por mis hombros y brazos a lo que yo no pude reprimir una sonrisa. Deje caer el sujetador y Harry volvió a mirarme.

-      Acabo de descubrir tu tatuaje… - me susurro rozando mis labios para darme, acto seguido, un corto beso pero en el que nuestras lenguas se rozaron por unos segundos.

Harry bajo hasta mi costado y me dio un corto beso encima del tatuaje.
Lo agarre del mentón y lo volví a acercar a mi cara, necesitaba un beso suyo, que obtuve gustosamente.
Nos deshicimos de lo que nos impedía unirnos en uno y cuando lo hicimos nos separamos para mirarnos a los ojos, ambos con una sonrisa.
Separamos nuestros cuerpos y nos adentramos en la bañera que ya estaba llena por completo.
No perdimos ni un segundo más y Harry se posiciono encima mía mientras yo quedaba medio tumbada debajo suya, claro está, no me quiero ahogar.
Mis manos estaban en su nuca jugando con sus rizos mojados mientras Harry me besaba en un beso en el que nos lo demostramos todo, en ese momento sobraban las palabras, nuestros labios se buscaban desesperadamente al igual que nuestras lenguas que solo nos daban el tiempo necesario para coger aire y volver a unirse.

-      Te quiero  - me susurro Harry mientras sus rizos mojados caían chocando con mi frente y nuestros labios se rozaban.

Le aparte alguno de los rizos que no me dejaban ver sus ojos mientras él esperaba ansioso una respuesta de mi parte.

-      Te quiero – le confesé uniendo de nuevo nuestros labios y acto seguido convertirnos en uno.

Harry iba lento, suave, con delicadeza, pendiente de no hacerme daño. Yo como gesto de reacción al placer inclinaba mi cabeza hacia atrás cerrando los ojos mientras mi garganta emitía pequeños gemidos ahogados y mis uñas se clavaban en la espalda de Harry con cada una de sus embestidas.

-      Mírame… – me suplicó y yo baje mi cabeza encontrándome con sus ojos verdes. Sus rizos estaban mojados completamente se los volví a echar para atrás y acerque mi rostro al suyo dándole un corto beso, pero de los que me gustaban, con un poco de roce entre nuestras lenguas.

Después de unos minutos los dos llegamos pero no deje que Harry se apartase de mí, quería sentir su cuerpo sobre el mío.

-      No… – le suplique cuando hizo ademán de apartarse de encima mía. El sonrió y se volvió a recostar encima mía.

Nos quedamos mirándonos a los ojos, observándonos el uno al otro para, acto seguido, darnos un beso donde nuestros labios demostraron, una vez más, que estaban hechos el uno para el otro y que nuestras lenguas habían pasado de la amistad al amor.
Después de ese beso rodamos para quedar Harry sentado y yo entre sus piernas mientras rodeaba mi cintura con sus brazos y me daba pequeño besos en el cuello.

-      ¿Cómo estás? – me susurro Harry mientras yo jugaba con la espuma que se había formado a nuestro alrededor.
-      Genial ¿y tú? – gire mi cara para encontrarme con la suya.
-      Perfectamente – nuestros labios y nuestra lengua se unieron en un corto beso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario