lunes, 4 de noviembre de 2013

CAPITULO 35:

Estaba delante, a punto de desmallarse y con un bebe en sus brazos. Su labio y ceja partidos.

-      ¿Quién es Helen? – preguntó Harry acercándose a mí.

Al momento tenía al bebe en brazos y Harry estaba sujetando a esa mujer que no se parecía a mi madre ni por asomo.
Harry la tumbo en el sofá.
Los dos mirábamos expectantes a ver si reaccionaba mientras el niño que tenía en mis brazos dormía plácidamente.

-      ¿Quién es? – me susurro Harry.
-      Mi madre – dije con la voz rota mientras el pequeño rompía a llorar.

Al momento vimos como mi madre comenzaba a abrir los ojos poco a poco.

-      Helen… - susurro – Thomas… - volvió a susurrar.

Me acerque a ella y en nada Harry estaba delante nuestra con un vaso de agua para mi madre la cual se incorporó lentamente y bebió el agua asintiéndole a Harry como modo de agradecimiento.

-      Mama ¿Qué haces aquí? – le pregunte mientras acunaba al pequeño. Al ver que no se callaba Harry me lo quito de los brazos y se lo llevo.
-      Os dejo solas para que habléis – dijo Harry antes de irse – ten cuidado Helen – yo asentí me acerque a él y deposite un corto beso en sus labios antes de que se fuese.

Vi cómo se llevaba al pequeño a mi habitación y yo me senté al lado de mi madre.

-      Veras… Helen… ehm… - vacilo.
-      Mama, suéltalo – le obligue.
-      A ver, ese bebe, que lleva el nombre de tu hermano, es tu hermano – se me cayó el mundo al suelo
-      ¿Qu… Qué? – trague fuertemente.
-      Al ver que no volvías tu padre me dejo embarazada, pero al ver que nació niño empezó a pegarme y a echarme a mí las culpas de todo y hoy ha estado a punto de ponerle la mano al bebe y… - su voz estaba rota, las lágrimas asomaban por sus ojos amoratanados e hice algo que no hacía años, abrazarla – solo necesito que te quedes con él bebe un par de días, mientras busco casa, - me separe de ella – por favor… - me suplico.
-      Mama, tranquila, si, nos quedamos con el bebe y tu hoy pasas la noche aquí tambi… - me corto.
-      ¡No! , ya he hablado con tu tía, si me quedo aquí os pondré en peligro a tu hermano y a ti – tenía razón.

Yo asentí y llame a Harry el cual venía haciéndole tontadas al bebe mientras se podía oír la débil carcajada del bebe.

-      Harry – le di unos golpecitos para que se sentara a mi lado.
-      Dime – dijo con voz estúpida mientras jugaba con el niño.
-      Nos tenemos que quedar con el bebe un par de días… ¿te importa? – le pregunte esperando un “no” proveniente de sus labios.
-      Pero como me va a importar, si es la cosa más mona de este mundo – elevo al niño hasta tenerlo a la misma altura y empezó a rozar su nariz con la del bebe.
-      Y voy a llevar a mi madre a un lugar seguro ¿vale? – el asintió – vuelvo en nada. Quédate con el chico luego te lo cuento todo – apartó al pequeño acunándolo en sus brazos y me miro serio.
-      Ten cuidado – yo asentí, le sonreí, me acerque a él con cuidado de no aplastar al niño y le di un corto beso en los labios pero con nuestras lenguas en contacto.

Mi madre miraba expectante la escena.

-      Helen… - gruño por detrás.
-      Ehrm… bueno mama este es Harry, mi novio – Harry se levantó y se acercó a mi madre para darle dos besos – me cambio y vuelvo en un momento ¿vale? – los dos asintieron y me fui dejándolos solos hablando en el salón.

Me vestí en un momento y salí en busca de mi madre.

-      Bueno, vámonos – mi madre se despidió de Harry y del pequeño y nos fuimos.

Montamos en mi coche y en nada llegamos a casa de mi tía. Deje a mi madre en su casa y antes de bajarse del coche me dio un abrazo llorando en mi hombro.

-      Mama – dije con la voz entrecortada – si necesitas lo que sea, dinero, protección… - la aparte de mí y la mire a los ojos – lo.que.sea – ella asintió y volvió a abrazarme.

Salió del coche y yo espere a que entrase para arrancar el coche e ir hacia casa.
En cuanto cerré la puerta a mis espaldas obtuve la imagen más tierna del mundo. Harry sostenía al bebe en brazos mientras daba vueltas por el salón y le daba un biberón a la vez que le hablaba.
Me acerque a él y lo rodee por detrás con mis manos depositando un pequeño beso en la parte de atrás de su hombro desnudo.

-      Y aquí esta Helen, que es la mujer a la que quiero – le susurro al pequeño pero lo demasiado fuerte como para yo oírlo.
-      Tonto… - apoye mi cabeza en su espalda. Me separe de él y entre en la cocina mientras Harry me seguía - ¿de dónde has sacado el pijama y el biberón del niño? – le pregunte.
-      Tu madre me dio un macuto cuando tú te estabas cambiando – yo asentí con la cabeza lentamente.

Dejo el biberón en la mesa, se colocó una gasa en su hombro y puso al niño en posición mientras le daba unos golpecitos en la espalda para eructar me imagino.
Yo lo observaba sentada en la encimera de la cocina, como daba vueltas por la cocina.
Después de un rato lo volvió a acunar en sus brazos y me hizo unos gestos para llevar el niño a dormir.
Lo dejamos en mi habitación, en mi cama, le pusimos almohadas a los laterales para que no se cayese y cerramos la puerta al salir.
En cuanto llegamos al salón lo abrace con todas mis fuerzas mientras mis lágrimas empapaban su pecho.

-      Shhhh – me acaricio el pelo – tranquila….

Me separe de él pero sin soltar mi agarre en su cintura.

-      Mira Helen, ve al baño, date una ducha y ahora vienes y me cuentas y te desahogas ¿vale? – yo asentí – me ducharía contigo pero ya me he bañado con el peque – dijo posando sus manos en mis mejillas y juntando nuestras frentes a lo que no pude evitar una sonrisa imaginándome la escena.
-      Te quiero Harry… - le susurre rozando sus labios y justo antes de darme un corto beso en los labios sonrió mostrando sus hoyuelos.

Hice todo lo que me dijo Harry, deje que el agua empapase todo mi cuerpo. Me quede durante una hora o más debajo del agua pero lo necesitaba. Cuando salí me puse mi pijama, el cual constaba de una camiseta de Harry que me encantaba y me fui al salón donde me esperaba este espatarrado en el sofá viendo la tele.
En cuanto llegue me quede de pie mirándolo y al ver que no reaccionaba me senté en su estómago.

-      Hola… - me susurro cuando lo mire.
-      ¿Peso mucho? – le pregunte no muy alto para no despertar al bebe. El negó con la cabeza – Harry.
-      Dime – paso sus brazos de detrás de su cabeza a mi cintura.

-      Tengo hambre – no pudimos evitar una carcajada que callamos rápidamente por el niño.

Me levante seguida de Harry y fuimos hacia la cocina.
Comimos una cosa rápida que preparo Harry en un momento y volvimos al salón y esta vez nos sentamos bien. Harry se sentó recto con las piernas estiradas y yo subí estas quedando dobladas delante mía.

-      Es mi hermano ¿sabes? – le dije mirando hacia el frente – tenía un hermano y no lo sabía… -dije a punto de romper a llorar. Harry agarro mi mentón e hizo que lo mirase.
-      Pero ya lo sabes, y ahora está dormido en tu habitación plácidamente – me dijo mirándome a los ojos. Ese verde, echaba en falta esa seguridad y ahí estaba, esa mirada que me decía que todo saldría bien, que estaremos bien.
-      Nuestra habitación – dije en un susurro. Y es que llevaba tiempo queriendo decirle a Harry que aunque luego el viviese con los chicos este piso era de los dos.
-      ¿Cómo? – me pregunto con los ojos abiertos como platos.
-      A ver Harry, que no te voy a pedir que te vengas a vivir conmigo, es muy pronto todavía – el suspiro y no sé si de alivio o de frustración – pero quiero que sepas que aunque tu vivas con los chicos en la otra casa esta siempre será NUESTRA casa, de los dos – me gire completamente quedando enfrente de él – si tú quieres claro… - agache mi mirada.

Harry agarro mi mentón, me levanto la cabeza obligándolo a mirarlo y me beso, suave, lento, deslizando sus labios sobre los míos mientras nuestras lenguas se rozaban ligeramente.

-      ¿Eso es un sí? – le dije cuando nos separamos aun con la respiración entrecortada. El solo asintió sonriendo mostrando sus hoyuelos más que nunca y yo me lance a él atrapando sus labios en un nuevo beso.

Estuvimos enredando y haciendo el tonto hasta que notamos como el sueño nos vencía.
Fuimos con nuestras manos entrelazadas hasta la habitación.
Quitamos las almohadas que le habíamos puesto al peque y nos pusimos cada uno al lado del bebe, en estos momentos me alegro de haber comprado la cama más grande que había en la tienda.
Vi como Harry depositaba un pequeño beso en la pequeña nariz del bebe.

-      Buenas noches pequeño – le susurro y yo me derretí allí mismo.

Si darme cuenta caí vencida por el sueño.

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