domingo, 10 de noviembre de 2013

CAPITULO 38:

Eche un poco mi cuerpo hacia adelante y ella se inclinó hacia mi hasta que nuestras narices se rozaron y nuestras respiraciones se mezclaban.

-      ¿Podemos ir a la piscina? – le susurre mientras ambos cerrábamos los ojos a la vez que Helen asentía uniendo nuestros labios en un beso bastante deseado en el que nuestros labios se deslizaban en los del otro y nuestras lenguas libraban una gran batalla.

Poco a poco me fui levantando agarrando a Helen con mis manos en su trasero mientras ella terminaba de rodear mi cintura con sus piernas.
Fuimos lentamente hasta el jardín sin parar de besarnos hasta que llegamos al borde de la piscina que me separe de Helen nos quedamos mirándonos a los ojos y nos lance al agua.
Helen se deshizo de su agarre en mí y nado hacia arriba al igual que yo, que en cuanto salí Helen dio caza a mis labios.
Fuimos moviéndonos hasta que la espalda de Helen choco con la pared de la piscina. Deje sus labios para pasar a recorrer su cuello a besos.
Le quite como pude el vestido que se había puesto y di gracias a dios por que no llevaba pantalones.
Me separe de ella un poco pero uniendo nuestras frentes mientras Helen paseaba su mano por mi pecho y mis rizos mojados chocaban en su frente. Helen llego con su manos hasta el elástico de las calzonas que llevaba tirando de ellas hacia abajo dejándome en bóxer.
Nos unimos en un nuevo beso, mientras el cual pasee mis manos por la espalda de Helen buscando el enganche del sujetador el cual encontré rápido y desabroche para, acto seguido, lanzar el sujetador a algún lugar del jardín.
Nos deshicimos rápidamente de la ropa que nos quedaba.
Helen subió sus piernas enroscándose en mi cintura mientras yo la sujetaba por el trasero y ella apoyaba sus manos en el bordillo de la piscina.

-      Va a ser mi primera vez en una piscina… - me susurro Helen entre gemidos ahogados que emitía su garganta.
-      Pues ya somos dos… - subí una de mis manos a su nuca haciendo presión en ella uniéndonos en un nuevo beso con mucha pasión acumulada mientras nos convertíamos en uno.

Helen mantuvo sus manos en el bordillo las cuales aferraba a este con cada embestida que yo le proporcionaba mientras ambos emitíamos gemidos provenientes de lo más profundo de nuestras gargantas.
Hubo un momento en el cual pare y me quede mirándola a los ojos mientras ella me correspondía a la mirada. Junte mi rostro al de ella manteniendo mi mano en su nuca y nos quedamos tan cerca hasta tal punto en el que nuestros labios se rozaban.

-      Te quiero… - le susurre y espere a una respuesta suya, ansioso de que me correspondiese.
-      Te quiero pelo escarola – la bese mientras la embestía de nuevo llegando, así, a la cumbre los dos juntos.

Sujete a Helen con las pocas fuerzas que me quedaban al sentir como a Helen le flaqueaban sus fuerzas.
A los pocos minutos la deje en el suelo y después de darle un corto beso con un poco de roce entre nuestras lenguas, busque mis bóxer y me los puse como pude para poder salir de la piscina y coger una toalla ya que Helen comenzó a tiritar.
Cogí una toalla y espere a Helen en las escaleras a que saliese y corriendo la cogí con la toalla.

-      Tienes los labios morados – le dije poniéndome de cuclillas delante de ella cuando esta estaba sentada en una de las tumbonas.
-      Hombre es que no es muy normal meterse en una piscina a las 2 de la mañana – me dijo ella mientras no dejaba de tiritar. Los dos sonreímos como dos tontos.

La agarre de los brazos, la puse de pie y me metí con ella dentro de la toalla abrazándola por los hombros mientras ella pasaba sus fríos brazos por mi cintura y enterraba su cara en mi pecho.

-      Esto es raro – dijo Helen para acto seguido reírse a carcajada.
-      ¿Por qué? – dije mirando hacia abajo dándome cuenta que ella tenía inclinada la cabeza hacia arriba mirándome.
-      Porque estoy completamente desnuda – los dos reímos a carcajada. Me incline hacia abajo rozando levemente sus labios con los míos.
-      Anda vamos para dentro – fuimos andando como pudimos y entramos.

Fuimos hasta la habitación donde Helen me dijo que se iba a duchar. Yo la espere en la habitación sentado en la cama con el niño.
Salió con una de mis camisetas ya puestas.

-      No sé por qué te gusta tanto dormir con mis camisetas – le dije en susurros levantándome de la cama poniéndome delante de ella mientras reía silenciosamente y negaba con la cabeza.
-      Porque huelen a ti – me abrazo pasando sus brazos por mi cintura y deposito un beso en mi tatuaje de la mariposa.
-      Me voy a duchar ¿vale? – ella asintió – duérmete – le dije al ver como bostezaba.
-      Voy a intentar esperarte – agarre su mano entre mis manos.
-      Vale preciosa – deposite un corto beso en sus labios y me entre en la ducha.

Me duche dejando que el agua caliente calentase todo mi cuerpo, me puse unos bóxer limpios y salí encontrándome a Helen dormida de lado mientras el niño se escondía en su pecho… *suertudo* pensó mi subconsciente pervertido.
Me tumbe de frente a Helen pasando mi brazo por encima del bebe y de ella atrayéndolos a mí con cuidado. Deposite un pequeño beso en la cabeza del bebe y otro en la frente de Helen y me quede despierto durante un tiempo observándola.
Cuando dormía parecía un ángel, aunque mi subconsciente gracioso se reía a carcajada porque cuando dormía ponía morritos, pero esta vez tenía una sonrisa.
Observándola me quede frito.

(narra Niamh)

Hacía tiempo que habíamos llegado de casa de Helen pero es que no era capaz de conciliar el sueño así que, para no despertar a Niall salí de la cama y me fui a la pequeña terracita que había en mi habitación.
Estuve apoyada en la verja hasta que sentí como me rodeaban por detrás y depositaban un pequeño beso en mi cuello.

-      Me he despertado y no estabas a mi lado… - me susurro en un gruñido apoyando su cabeza en mi hombro.
-      No era capaz de dormir y no quería despertarte… - acaricie su mejilla con mi mejilla como un gato.
-      Ummmm… - suspiro cerrando los ojos y balanceándonos - ¿y eso? – me pregunto aun con los ojos cerrados.
-      Nada, que aunque sé que es muy pronto pues al ver a Harry y a Helen con el niño me he imaginado lo que sería tener a un mini-Niall correteando por el piso. – Niall abrió los ojos como platos pero al momento se relajó y se quedó callado para, acto seguido, fruncir el ceño.
-      O una mini-Niamh que me hace más ilusión – dijo de repente a lo que yo no pude oprimir una sonrisa estúpida en mi rostro.
-      Creía que me ibas a decir que no querías tener hijos… - dije yo girando mi cara para encontrarme con sus ojos azules en los que, como millones de veces, me perdía.
-      ¿Yo? ¿sin hijos? – se rio con esa carcajada suya que tanto adoraba – es lo que más quiero en este mundo, y si es junto a mi princesa mejor que mejor – me dijo escondiendo su cara en mi cuello.
-      ¿Ah sí? – dije yo con cierto tono burlón en la voz – pues me gustaría saber quién es esa princesa ¿eh? – levanto su cara al momento y me giro haciendo que quedásemos frente a frente mientras sus manos rodeaban mi cintura y mis manos se ubicaban en su pecho desnudo, ya que, hasta ahora no me había dado cuenta de que solo iba en bóxer.
-      Niamh eres tu – me dijo lo más serio posible mirándome a los ojos.
-      Ya lo sé pavo – los dos soltamos una carcajada que se fue apagando a la vez que acercábamos nuestros rostros.
-      Te amo princesa… - susurro rozando mis labios. *esperad… ¿me ha dicho te amo? Creo que me va a dar algo* inconscientemente sonreí sobre sus labios.
-      Te amo Nialler… - y por fin el ansiado beso después de un “te amo” y recordándolo no pude evitar sonreír mientras nuestros labios se complementaban a la perfección y nuestras lenguas se acariciaban suavemente. Y para acabar, después de habernos separado de ese perfecto beso nos fundimos en un abrazo.
-      Anda vamos dentro que hace frio – susurro Niall a lo que yo asentí sobre su pecho.


Fuimos abrazados hasta la habitación. Nos separamos para meternos en la cama donde, ya dentro, apoye mi cabeza en su pecho mientras el rodeaba mi cintura pegándome más a él y entrelazando nuestras piernas nos quedamos fritos.

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