miércoles, 2 de octubre de 2013

CAPITULO 22:

Estuvimos riéndonos, no era capaz de borrar la sonrisa de mis labios, os puedo asegurar que en esos momentos era la mujer más feliz del mundo.
Harry estaba sonriendo, marcando más que nunca sus hoyuelos. Mientras el rodeaba mi cuerpo con sus brazos, levante mis manos y se los achuche.

-      No te imaginas lo que me gustan los hoyuelos, en serio. – el rio a carcajada, se acercó a mí y me dio un corto beso en el que no solo nuestros labios se unían, nuestras lenguas se rozaban por corto tiempo; me encantaban esos besos.
-      Tienes un cierto problema con ellos… - ahora reímos los dos.
-      Sí, pero me adoras igual. – le sonreí como una niña pequeña y parpadeando rápidamente.
-      La verdad es que sí, he de admitirlo.
-      Lo sabía. – puse mis manos en sus mejillas y lo acerque a mi dándole un beso como el anterior solo que esta vez fueron dos o tres seguidos.

Estuvimos asi un rato mas, riéndonos, diciendo tontadas, besándonos… hasta que nos interrumpieron.

-      ¡Taparos que voy a entrar! – Niamh abrió la puerta con los ojos tapados con su mano.
-      Niamh, no estamos haciendo nada – Harry y yo nos separamos y nos reímos a carcajada limpia.
-      Helen, era para decirte que me voy ya para casa, que si te vienes – la muy subnormal seguía con las manos puestas en sus ojos, me acerque y le quite las manos.
-      ¿Ves? Estamos vestiditos – los tres reímos.
-      Bueno, ¿Qué vas a hacer? – me volvió a preguntar.
-      Se queda – contesto por mi Harry. Me gire para mirarlo y me guiño un ojo.
-      Bueno, pues ya lo has oído. – le di un abrazo a Niamh. – aprovecha que no estoy y llévate a Niall – le susurre al oído, ella asintió.
-      Tened cuidadito, que quiero ser tía pero no tan pronto. – Harry y yo nos reímos a carcajada limpia y le echamos de la habitación cerrando la puerta tras ella.

Harry se sentó en la cama y me hizo un gesto para que me sentase en sus piernas. Me senté de lado pasando mi brazo por su cuello. Instantáneamente algo recorrió mi espalda, me puse rígida y me vino como un flash recordando el sueño que había tenido mientras estaba en coma. Sonreí.

-      Helen, ¿estás bien? – me pregunto Harry.
-      ¿Sabes que mientras estaba en coma tuve un sueño precioso? – el me miro y levanto una ceja. – salías tú.
-      ¿Y de que iba? – me pregunto.
-      Si hombre, te lo voy a contar para que no se cumpla, tu estás loco. – se rio negando con la cabeza, me agarro de la barbilla y me dio un corto beso.

Nos quedamos así hablando de tontadas cuando mi barriga y la suya hicieron su aparición.

-      ¿Tienes hambre? – nos dijimos mutuamente los dos a la vez. Nos reímos. Estábamos pavos. Los dos asentimos.
-      Ven, vamos abajo que te preparo algo, se entera Liam de que no has comido y me pega por no haberte dado de comer. – nos reímos los dos.

Me levante, después de levanto Harry pero en vez de ir hacia la puerta se fue hacia el armario. De ahí saco unas bermudas suyas y una camiseta.

-      Te quedaran un poco grande, pero estarás más cómoda. – yo asentí y le susurre un ‘Gracias’.

Se fue a ir de la habitación pero antes lo agarre del brazo y tire de él haciendo que se girase y le di un beso.

-      Que se te olvidaba. –le guiñe un ojo y ya lo deje ir.

Me cambie y si, Harry tenía razón me quedaba gigante, en definitiva que podría usar la camiseta como vestido.
Salí de su habitación y baje por las escaleras por donde me había llevado antes Louis a la habitación d Harry.
Llegue al salón y estaba todo oscuro.

-      ¡Harry! – le chille susurrando, si estaba todo apagado es porque los demás estarían dormidos.
-      Estoy aquí preciosa… - me rodeo por la cintura con sus brazos por detrás mientras depositaba un pequeño beso en mi cuello.

Fuimos andando así hasta la cocina, no pudimos matar literalmente con el sofá pero al final salimos ilesos.
Llegamos hasta la cocina y, Harry poniéndose enfrente mía, me agarro de la cintura y me cogió sentándome en la encimera. Dejo sus manos en mi cintura y yo pase mis brazos colocándolos en sus hombros y uniendo mis manos al final. Me dio un beso de esos que me encantan, un beso corto pero en el que nuestras lenguas se rozaban.

-      Helen… a lo mejor es un poco precipitado, pero… ¿quieres salir conmigo? – me pregunto agachando la cabeza avergonzado. No me lo había replanteado, ¿Qué tenía miedo? Sí, pero que le den, ya lo he podido perder no pienso dejar que vuelva a pasar. Lo cogí del mentón elevándole la cara haciendo que me mirase y con mi mejor sonrisa asentí con mi cabeza. El no dijo nada, lo único que hizo fue acercarse a mí para darme un señor beso. Estábamos en medio del beso, ambos sonreíamos durante ese beso cuando, con la emoción del beso, nos inclinamos un poco hacia atrás dándome un golpe en la cabeza con el mueble. No pudimos evitar reírnos. - ¿estás bien? – me dijo Harry entre risas.
-      Si, si – asentí varias veces mientras me reía con una carcajada limpia pero Harry me callo con un beso.
-      Que están dormidos… - me susurro. Yo asentí y lo volví a acercar a mi dándole tres besos seguidos, cortos pero con nuestras lenguas en contacto.

Al final nos despegamos y busco algo en el frigorífico.
Encontró un taper con ensaladilla. Lo saco, lo sirvió en dos platos y aunque parezca raro yo me lo comí sentada en la encimera con Harry de pie entre mis piernas. Intente obligarlo a sentarnos pero me dijo que así le gustaba más.

-      Sigo pensando que nos deberíamos de sentar en las sillas. – le dije metiéndome un poco de ensaladilla en la boca.
-      ¡Que no! – me rechisto como un niño pequeño. – que así te robo mejor los besos. – se hizo el indignado.
-      Cariño, pero si a mí no hace falta que me robes los besos – nos reímos con una carcajada silenciosa.

Y así mas hasta que terminamos de cenar, recogimos, y después de poder volver a matarnos con el sofá y las escaleras llegamos a su habitación.
Nos sentamos en la cama, y como personas normales, nos pusimos a jugar a las cartas, hasta que empecé a bostezar.

-      ¿Tienes sueño? – yo asentí mientras terminaba de bostezar. – venga vamos a dormir.

Recogimos las cartas, abrimos la cama y Harry se quitó la camiseta y las bermudas que tenía puestas quedándose en bóxer.

-      Madre mía. – yo lo observaba sentada como un indio desde la cama.
-      No te importa ¿no? – yo negué con la cabeza.

Se metió en la cama y yo me quede sentada a su lado.

-      Harry.
-      Ummm
-      ¿Te molestaría si me quitase las bermudas? – el abrió los ojos ya que los tenia cerrados. – es que como me quedan grande son un poco incomodas para dormir.
-      Va, quítatelas. – el echo la cabeza para atrás y cerró los ojos.

Me quite los pantalones como pude y me tumbe al lado de Harry poniéndome de lado. Él se giró, pasó su mano por mi cintura y escondió su cabeza en mi cuello dándome pequeños besos en este.

-      Buenas noches pelo escarola. – dije mientras bostezaba.
-      Buenas noches preciosa.


Me quede dormida con su respiración en mi cuello, cosa que me encantaba.

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